//En este país la calculadora es inútil

En este país la calculadora es inútil

– ¿A cuánto los espaguetis?
– A 30 mil
– Wow. ¿En serio?
– ¡No hombre, a 8 mil…!

Ese diálogo puede repetirse más o menos con las mismas palabras en torno a cualquier producto en Venezuela. Nadie sabe cuánto dinero hay que pagar por ningún producto, porque no hay una regulación que así lo indique y la ley de oferta y demanda está completamente inhabilitada. Si el precio de los espaguetis se hubiera quedado en 30 mil y el comprador los tuviera, quizá los habría comprado. El detalle más importante a tener en cuenta es que el salario mínimo en Venezuela es de 65 mil bolívares.

 

25 paquetes representan un mes de salario. Foto: Raúl Ferrari

 

Mientras se escribe esta nota, un trabajador que recibe salario mínimo (más una bonificación de ley, que lleva el salario a casi 200 mil), gastaría todo su salario del mes comprando 25 kilos de espaguetis.

En un mercado signado por la escasez, la demanda es siempre muy superior a la oferta y no se puede jugar al boicot. Al final, la gente termina comprando “al precio que se consigue”. Y se consigue poco, así que los precios no varían mucho de un comercio a otro.

¿Cómo llegó el país con las mayores reservas de petróleo del mundo a esta situación?

La respuesta no es tan sencilla como parece. Hay tantas responsabilidades y están tan extrañamente distribuidas que no es factible simplemente decir: pasó esto, o aquello. Las respuestas que emanan de los grupos en pugna tampoco son muy útiles dado que están sesgadas por la polarización política que caracteriza a la sociedad de ese país.

Por otra parte, hace rato que tener reservas de petróleo e intentar manejarlas independientemente no trae otra cosa que problemas. Irán, Irak, Kuwait, Bahrein y Siria son ejemplos del mundo árabe en los que hay mucho petróleo, pero la gente no lo pasa bien. Todos en mayor o menor medida sufren la presión internacional y terminan como víctimas de indeseables guerras.

En algún momento a principios de este siglo, Venezuela supo blindarse contra una guerra de este tipo, procurando alianzas con diversas potencias que invirtieron en el territorio. No obstante, la sociedad venezolana nunca ha sido buena para cuidarse de sí misma.

Fuenteovejuna, señor

La responsabilidad por el desastre en que se ha convertido la economía venezolana está repartida entre varios factores. Los más importantes son:

1. El Gobierno: que inició un control de cambio “temporal” en 2002, y que sigue vigente a la fecha,
2. El empresariado: que desde 1999 intenta expulsar del poder al chavismo por la vía violenta
y
3. La población del país: que sufre de la horrorosa enfermedad de la “viveza criolla”. De acuerdo con la misma, cualquier fisura en el sistema debe ser aprovechada para el propio provecho. Los 30 y tantos millones de venezolanos son, por delito u omisión, enemigos potenciales de sí mismos.

Todo esto sería una anécdota de no ser por una condición que sufre la nación venezolana: es petrolera, monoproductora y el petróleo es patrimonio estatal. Hay una sola empresa que maneja todas las operaciones asociadas al petróleo en Venezuela. Más del 90% del PIB venezolano proviene de la exportación de petróleo y gasolina, de modo que cuando los precios de estos producto bajan, la empresa petrolera del Gobierno, Pdvsa, recibe menos dólares.

Ser monoproductor también implica que el país no produce suficientes alimentos para alimentar a la población. Tampoco textiles, ni vehículos, ni agroquímicos, ni medicinas, ni nada. El país no produce suficiente de NADA. Así que hay que importar muchas cosas. A menos dólares, menos importaciones.

Nadie sabe cuánto vale un bolívar

Una de las cosas más extrañas que suceden en Venezuela es que no hay manera de determinar cuál es el valor de un bolívar. El control de cambio ha establecido dos precios para el dólar. El más barato (Dipro) es un valor fijo que se ubica en 10 bolívares por cada dólar, mientras que el otro es un valor flotante (Dicom) que en abril de 2017 se ubica cerca de 700 bolívares por cada dólar.

El dólar negro o paralelo, también conocido como Dolar Today debido a la existencia de una página que publica el precio de la divisa ilegal, rebasó a fines de mayo de 2017 la barrera de 6 mil bolívares.

 

Aquí hay 7 dólares, o 57, o 4 mil. Nadie sabe.

Entonces ¿por qué el Gobierno pelea con una página llamada Dolar Today?

Porque ninguno de los dos mecanismos de control de cambio otorga divisas a los particulares, ni a todas las empresas que los requieren. Durante los años de abundancia, el mismo mecanismo sirvió para que empresarios inescrupulosos, funcionarios corruptos y ciudadanos “vivos” obtuviesen una gran cantidad de dólares y los dilapidasen. Ahora el flujo está muy cerrado y las reservas internacionales de Venezuela se hunden rápidamente.

Ante tal situación, ni el marcador Dipro ni el Dicom sirven para nada, porque al final ¿para qué sirve el precio de los espaguetis si en el mercado no hay espaguetis? Lo mismo ocurre con el dólar. Cuando la oferta tiende a cero, el precio tiende a infinito.

Dolar Today es un marcador del precio del dólar que no guarda ninguna relación con la realidad y se mueve de acuerdo a los intereses de sepausted qué oscuro grupo de gente. Lo cierto es que es el único marcador en el que la gente cree (dado que es el único que existe) y al final todos los productos importados (que omo hemos dicho son casi todos) terminan siendo mucho más caros que lo que deberían ser si se respetasen las tasas Dicom y Dipro.

Lo curioso es que el Gobierno permite, bien sea por que la realidad lo supera o por conveniencia,  la venta de los espaguetis, y de casi cualquier otro producto, de acuerdo con la tasa de Dolar Today, que es ilegal. ¿Cómo se justifica eso?…

Ese será el tema para otra entrega de #ManicomioNacional

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