//Contraataque: crimen de odio y cacería… (III)

Contraataque: crimen de odio y cacería… (III)

Continuamos hablando acerca de la extrema polarización en Venezuela. En esta entrega vemos cómo la rabia ha impulsado una fase de ataque y contraataque mutuos.

Muy importante: si usted ya leyó la primera y segunda parte de esta serie, va a comprender perfectamente la tercera entrega. Si no, aquí puede leer la PARTE UNO, y más acá la PARTE DOS. Vale la pena.

 

El contraataque electoral

Al final del texto anterior decíamos que el chavismo entró en la zona de la rabia debido a una serie de factores que tienen que ver, sobre todo, con la ausencia del líder y la nula atención gubernamental a la marcha de la economía. Incluso antes, las elecciones en las que Maduro obtuvo la presidencia por un margen muy estrecho, en 2013, fueron un indicador de que algo estaba pasando.

Pero en las elecciones legislativas de 2015 se pudo entender con claridad que, más que un crecimiento de la oposición, se había dado un fuerte proceso de desmotivación en el chavismo.

 

Salta talanqueras: así se conoce a quienes cambian de bando
Salta talanqueras: así se conoce a quienes cambian de bando

 

Creemos que el pueblo chavista, que sufre el dolor por la pérdida de Chávez y desearía ver en el PSUV la misma firmeza del extinto líder, se sintió traicionado. Era muy decepcionante ver a Ricardo Sánchez, diputado suplente de la opositora María Corina Machado, formar parte de la plancha del PSUV. Lo mismo pasaba con Willian Ojeda, conocido por cambiar de acera política muchas veces.

Ante tal afrenta, el pueblo contraatacó y castigó al PSUV: el chavismo perdió casi dos millones de votos respecto a 2013. La cuarta parte de sus votantes se había quedado en casa, desmotivado, o había votado nulo, en clara señal de castigo. Vale la pena destacar que en esas dos elecciones la participación fue muy similar, cercana al 76%.

Maduro, lejos de comprender el mensaje, reaccionó absurdamente y, en un nuevo contraataque, amenazó a la gente con recortar los beneficios sociales en represalia por no haberlo respaldado.

 

Esta reacción terminó de hundir su popularidad. En abril de 2016 las encuestas apenas le daban 18% de aceptación.

 

Cerrando filas frente a la amenaza

El gobierno es, políticamente, un actor con mucha suerte. Tiene la suerte de contar con un enemigo mucho más torpe que él. La oposición es incapaz de conectarse con la realidad, así que ha tenido muchas oportunidades para capitalizar adhesiones, que ha dilapidado con una eficiencia asombrosa.

Echaron por la borda una mayoría calificada de 109 diputados, porque no aceptaban repetir las elecciones en un estado y deseaban la mayoría absoluta, de 112. A causa de tal torpeza están inhabilitados los 109 que sí tienen, y sus decisiones son nulas.

En marzo de este año, la popularidad de Maduro no alcanzaba el 25%. Pero en abril la oposición acudió nuevamente a la violencia, desechando las instancias de diálogo en las que han participado personalidades extranjeras, incluyendo al Papa Francisco.

La oposición desechó la mesa de diálogo /El Siglo
La oposición desechó la mesa de diálogo /El Siglo

Tras la ola de protestas, el país se ha polarizado nuevamente, oxigenando al chavismo que, aunque sigue dividido en lo interno, entiende que la oposición es un enemigo mucho mayor, especialmente tras las declaraciones de Trump, quien condenó la constituyente.

 

Zonas liberadas, países enfrentados

Hace pocos días, un grupo de activistas proclives a la elección constituyente tuvo la osadía de montar una gran pancarta en favor de su grupo (Chavismo Bravío) en la boca misma del lobo: en el distribuidor Altamira, junto a la Base Aérea de La Carlota, terreno dominado completamente por la oposición y que ha visto algunos de los peores enfrentamientos.

 

Al fondo, parte de la base aérea de La Carlota /CiudadCCS
Al fondo, parte de la base aérea de La Carlota /CiudadCCS

 

El primer pensamiento que viene a la mente es “esto es una provocación”, pero la verdad es que si viviéramos en una sociedad respetuosa de los derechos ajenos, colocar propaganda chavista en Altamira no tendría que ser una provocación, como tampoco colocar propaganda opositora, digamos, en el 23 de Enero.

Hay que ser osado para hacer tal hazaña, no porque sea difícil, sino porque se ha desatado en las redes sociales una cacería de brujas tremenda. Esos jóvenes pudieron haber terminado muy mal.

En ese cóctel se cuecen las elecciones hacia la Constituyente que se celebrarán este domingo 30 de julio. En cada ciudad importante del país hay zonas dominadas por la oposición en las que es un enorme riesgo identificarse como chavista y, al mismo tiempo, hay zonas dominadas por grupos chavistas en los que los opositores no están seguros.

Esta situación no es nueva, en realidad. Ya en los años 2000 o 2001 zonas como Catia (el sector más grande y poblado de Caracas) se consideraba ampliamente chavista. En el corredor urbano conformado por los municipios Chacao, Baruta y El Hatillo, la oposición domina vastamente. Nunca fueron bien vistos los del bando opuesto en esos lugares.

 

Religión y combate se mezclan en el ideario
Religión y combate se mezclan en el ideario

 

Pero a partir de la implementación de las llamadas “guarimbas”, de 2004 en adelante, los riesgos son mucho mayores. Y con la virulencia de estos tres meses y medio y un saldo de más de 100 muertes, no hay mucho qué explicar.

 

La persecusión en las redes

Un problema desconocido hace 15 años ahora nos aturde: Twitter, Instagram, Facebook, Whatsapp y otras redes sociales se ven inundadas con el contraataque 2.0.

 

Sapo significa delator. Hemos protegido su identidad
Sapo significa delator. Hemos protegido su identidad

 

Se trata de imágenes en las que se identifica a una persona con uno u otro bando: “Perico de los Palotes”, quien vive en tal sitio, trabaja en tal otro, tiene tantos hijos, y a las que se añaden inscripciones que lo acusan de cooperar con uno u otro bando. En algunos casos incitan a eliminarlos físicamente.

En este contraataque se somete a los ciudadanos a una cacería colectiva.

La víctima (Perico, en este caso), no tiene dónde ni cómo esconderse, porque las redes sociales tienen alcance mundial y pueden reconocerlo en cualquier parte, con las consecuencias previsibles: escrache, linchamiento o incineración, en el caso de los “denunciados” por cooperar con el chavismo o el Gobierno.

El hombre que aparece en nuestra foto principal es el mismo que aparece en la siguiente imagen. Salvó la vida de milagro, porque intervino la Guardia Nacional.

 

En este caso, la GNB salvó una vida.
En este caso, la GNB salvó una vida. /Tw: @erikaosanoja

 

Los grupos más radicales de oposición, así como los autodenominados “La Resistencia”, que en algunos casos consideran blanda e inconsistente la postura de la MUD y ya no la obedecen, aunque persiguen los mismos objetivos, han logrado instalar una cultura del miedo que les ofrece privilegios.

No es raro que, con la excusa de la lucha por la libertad, estos maleantes fuera de control exijan dinero a los conductores, bajo pena de quemar su vehículo. Son los mismos protagonistas de las situaciones de linchamiento y quemados por motivación política.

La policía y la Guardia Nacional lucen desbordadas ante tal situación, pero además, algunos de los miembros de estos cuerpos aprovechan el caos generalizado y cometen sus propios delitos, como asaltos y robos contra la ciudadanía, o la cruel paliza que infringieron a un joven que sufría asperger, sin que mediara motivación alguna para ello. Simplemente, “descargaban su arrechera”.


Tales actuaciones de los cuerpos policiales y militares han permitido y sustentado una campaña de demonización contra los encargados de restituir el orden en las calles, dificultando aún más al gobierno el control social, dado que la población venezolana es adicta a las redes, y toma partido en contra de policías y guardias. No obstante, en gran medida, los agentes del órden público también son víctimas de la situación.

En el caso de los opositores, que también son señalados en las redes, la situación es similar, aunque menos grave porque hasta ahora los grupos más radicales y violentos del chavismo no han actuado contra individuos, sino en operaciones de amedrentamiento social, tomando las calles y disparando fuegos artificiales o perdigones al aire en zonas de población opositora.

No obstante, también hay quien se dedica a “delatar” ante las autoridades la tendencia política de un opositor, en cuyo caso éste puede ser vilipendiado, rechazado o despedido de su empleo por manifestar su preferencia, y hay que tener en cuenta que el Estado es el mayor empleador.