//Crimen de odio y cacería de brujas (I)

Crimen de odio y cacería de brujas (I)

En Venezuela se ha desatado una persecusión sin precedentes contra todo lo que se mueva y parezca pertenecer al bando contrario. La población ha normalizado el crimen de odio y, últimamente, lo impulsa y celebra.

El crimen de odio

Creemos que todo crimen es una forma de odio. Atacar a alguien por cualquier motivo que no sea la defensa propia es atroz. Es nuestro criterio. A efectos de la Ley, para que un crimen se designe como “de odio” debe cumplir con algunos requisitos particulares.

 

El racismo es la principal causa de crímenes de odio
El racismo es la principal causa de crímenes de odio

Un crimen de odio se caracteriza por que el motivo que lleva a cometerlo es una idea preconcebida acerca de la víctima; su pertenencia a un grupo social, su edad, su sexo o preferencia sexual, religión, etnia, nivel socio-económico, nacionalidad, ideología o afiliación política, discapacidad, etc.

Es decir que si se mata a una persona negra, estamos frente a un crimen: un homicidio. Si la razón que motivó su asesinato fue justamente que era una persona negra, entonces estamos no sólo frente a un homicidio, sino también frente a un acto racista y por tanto, un crimen de odio.

Son crímenes de odio el femicidio (asesinato de una mujer cuando la motivación del mismo es su condición de mujer), las matanzas tribales, los asesinatos religiosos y, por supuesto, las limpiezas étnicas, como la ocurrida en América cuando los europeos diezmaron a los indígenas, cuando los ingleses cazaron a los hombres de Tasmania, o cuando los nazis exterminaron, entre otros grupos, a millones de judíos.

En Venezuela se está dando desde que se iniciaron las protestas violentas de la oposición en abril de este año, una forma muy particular de asesinato selectivo: el asesinato por pensamiento político.

 

La banalización del crimen

Es muy grave que se golpee, persiga, acose, o en los casos más graves se linche o queme a una persona por su condición política. La manifestación de la preferencia política es un Derecho Humano y tiene rango constitucional en Venezuela.

Si eso es grave, no es menos grave la condición de “libertadores” que, por parte del corpus de la propaganda política, se le otorga a los grupos terroristas que se dedican al asesinato, al amedrentamiento o a la imposición de sus propias leyes en detrimento de la nación.

 

 

Grupos armados han declarado "zonas liberadas"
Grupos armados han declarado “zonas liberadas”

 

Una mayor parte de los guarimberos de la “Resistencia”, en el caso de la oposición; o de los mal llamados “colectivos” en el chavismo, son mercenarios. Personas cuyo oficio es generar zozobra a través del desorden y la muerte, pero a esos grupos se suman espontáneos que parecen tener sed de venganza y sangre.

Tampoco es divertido constatar que muchas personas no sólo no condenan tales actos, detestables desde todo punto de vista, sino que además manifiesten en las redes sociales su alegría, interés e incluso una sensación de justicia frente a tales hechos.

Es estremecedor ver que alguien manifiesta felicidad ante la imagen de alguien recién quemado, degollado o desangrado, sólo porque se presume que pertenece al bando opuesto.

Ama la vida pero celebra la muerte / Twitter
Ama la vida pero celebra la muerte / Twitter

Pudiéramos consolarnos diciendo que tales manifestaciones provienen de personas inconscientes, con escaso apego a la ley o a la vida, pero ¿qué pasa cuando son nuestros amigos o familiares quienes manifiestan tal alegría? ¿también están sedientos de venganza? ¿qué está pasando con ellos? ¿acaso han perdido la razón?

 

¿Somos asesinos en potencia?

Pregunta capciosa. Los humanos somos depredadores y, como tales, estamos preparados para el ataque en caso de verse en peligro nuestra vida. Según el psicólogo social e investigador David Buss “la mente humana está programada para matar y cualquiera puede cometer un asesinato”.

Buss realizó un estudio en 2005 y planteó que tanto nosotros como nuestros vecinos somos asesinos en potencia: el 91 por ciento de los hombres y el 84 por ciento de las mujeres alguna vez tuvo fantasías de matar a alguien.

Pero esa es sólo la parte más primitiva de nuestra mente. Miles de años de evolución y otros tantos de adaptación cultural nos han convertido en seres mucho más complejos, a los que nos da miedo o repulsión la sangre. Por más popular que sea la parrilla, muy pocas personas disfrutan el olor de la sangre, o el espectáculo del sacrificio los animales que consumimos.

 

La rabia lleva a la acción, el miedo inmoviliza.
La rabia lleva a la acción, el miedo inmoviliza.

Pero sí se puede inducir rabia para hacer que la gente pierda los escrúpulos que, al fin y al cabo, son conductas aprendidas. Tal como se ve en la película Intensa-Mente (Outside-Inside), hay cinco emociones básicas: alegría, tristeza, asco, miedo y rabia.

En los humanos el miedo suele inmovilizar: ¿nunca les ha ocurrido que presienten que hay un peligro oculto y se quedan paralizados? A muchos humanos les pasa eso. Otros huyen velozmente.

El miedo puede convertirse en rabia. Cuando se cierra toda posibilidad de escape, el animal acorralado huye hacia adelante; es decir, ataca al depredador, independientemente de que éste sea mucho más poderoso.

En Venezuela ambos bandos políticos han inducido, de diversas maneras, mucha rabia entre sus seguidores y, sobre todo, entre los del bando opuesto. Por tanto no debe extrañarnos que se haya desatado una cacería mutua, en la que llevan la peor parte los individuos que quedaron aislados en una zona bajo el control del bando contrario.

 

Todos llevamos el mal por dentro
Todos llevamos el mal por dentro

La furia se desata en la mente a través de un mecanismo muy primitivo que produce una hormona determinada. En la dosis correcta, puede salvar la vida, pero si la violencia se prolonga, se produce más y más de esa hormona, con lo que el individuo se hace más violento aún.

Por suerte nuestro cerebro es capaz de darse cuenta de lo que ocurre. Sin embargo, algunas personas son incapaces de detenerse cuando enfurecen. La violencia en Venezuela ya es un problema de salud pública, y por eso esta página se llama Manicomio Nacional.

Lo que le está pasando a nuestros amigos y familiares es que están acorralados y profundamente enajenados, porque apenas tienen fuerzas para mantenerse en pie. Ha revivido su esencia más primitiva y toda consideración racional ha pasado a segundo plano. Se trata de sobrevivir.