//El Plebiscito, ¿para qué sirve?
El Nacional 16 julio 2017

El Plebiscito, ¿para qué sirve?

Hoy se realiza en 1933 puntos de votación en Venezuela y 67 en el exterior un plebiscito convocado por la oposición, con tres preguntas. Pero tal plebiscito no tiene asidero legal; entonces ¿para qué sirve?

Firmantes del manifiesto opositor
Firmantes del manifiesto opositor

 

La “liberación” de Venezuela

El dominio de lo simbólico es una de las claves de cualquier proceso de mercadeo en la actualidad. Una sociedad que en buena medida está globalizada y funciona desde la iconografía, que se manifiesta en Twitter, Instagram o Pinterest, es manipulada fácilmente desde ese ámbito.

El chavismo perdió el rumbo comunicacional hace mucho tiempo, tratando de atraer a su bando a los más jóvenes, a los nuevos votantes, por medio de la inclusión de sus símbolos en el mundo iconográfico globalizado.

 

Los electores ahora son "libertadores"
Los electores ahora son “libertadores”

Pero los símbolos de izquierda terminan banalizándose en el ambiente de las redes sociales, porque en su concepción misma, con excepción de Facebook que tiene algunas normas destinadas a limitar la pornografía, las redes sociales son un reino neoliberal, “dejar hacer, dejar pasar”.

Por eso el chavismo fracasa estrepitosamente en ese ámbito. A la imagen de Chávez le ocurre lo mismo que a la del “Che” Guevara, que no constituye en sí misma un acto de rebeldía; se ha comercializado y difundido hasta el límite de la sociedad de consumo.

El chavismo funciona en el comentario abierto, en la asamblea, en la calle, en el radio bemba; no en las tablets ni en los celulares. Además, un sector grande del chavismo no tiene acceso a las redes directamente, porque sus celulares no tienen acceso a ellas; son “perolitos” de los antiguos, que sólo llaman y envían SMS.

La oposición, en cambio, tiene planteamientos neoliberales, perfectamente coherentes con las redes, y para ellos ha sido muy sencillo, natural, insertar sus mensajes en ellas. De hecho, la oposición empezó a apropiarse de los íconos del chavismo bolivariano hace mucho. Ya en 2012 el comando de campaña de Capriles se llamó Simón Bolívar.

Es así como, aprovechando la escasa formación en historia con la que cuenta la mayor parte de la población (de uno u otro bando), han evolucionado sus mensajes del siguiente modo:

  1. Hay un camino (slogan de Capriles en 2013)
  2. Vamos a La salida (llamamiento de Leopoldo López y María Corina Machado en 2014)
  3. Luchamos por la Libertad (2016)

 

 

La oposición reconquistó la imagen de Bolívar
La oposición reconquistó la imagen de Bolívar

Hasta que en medio de la revuelta que comenzaron en abril de este año, decidieron hacerse unas franelas de pésimo gusto que pretenden imitar el traje militar que usaban Bolívar y otros libertadores.

Cabalgando esa idea, llamaron “libertadores” a sus seguidores, y han convencido a un montón de gente de que son los nuevos libertadores de su país. La convocatoria al plebiscito de hoy se sustenta en esa campaña: los venezolanos acuden a liberar a su país de las garras de Maduro y su proyecto “castrocomunista”.

 

Plebiscito sin comprobantes

En Venezuela sólo se ha hecho hasta ahora un plebiscito. Lo realizó el 15 de diciembre de 1957 el dictador Marcos Pérez Jiménez, bajo una enorme presión popular, porque de acuerdo con la constitución de la época, su período culminaba ese año.

Se le preguntaba al pueblo si quería que el dictador continuase su mandato durante cinco años más o no. Quienes se oponían al dictador objetaban el plebiscito, porque la figura no estaba contemplada en la constitución, que señalaba “Elecciones Libres” con participación de varios candidatos.

Según los resultados oficiales, la continuidad de Pérez Jiménez arrasó, con el 87% de los votos. No obstante, la publicación del resultado enfureció a las masas y el 23 de enero de 1958 el dictador huía del país.

60 años más tarde, es la oposición la que organiza un plebiscito pero, a diferencia del gobierno de Péerz Jiménez, no cuenta con la estructura necesaria para organizar un proceso electoral. Y mucho menos para garantizar la transparencia de los resultados.

La oposición cuenta con la data del Registro Electoral Permanente (REP) que es información pública. Pero no cuenta con captahuellas ni ningún otro mecanismo para asegurar la norma básica de “una persona / un voto”.

Tampoco cuenta con suficientes centros de votación. El padrón electoral es de 19,5 millones de votantes, y tienen 1933 centros, cada uno con 12 mesas. O sea que si el plebiscito se extendiera por 12 horas y cada votante tardase exactamente dos minutos en todo el proceso de votación; es decir, entre su entrada al centro de votación, ubicación en la mesa, identificación y emisión del voto, podrían atender a unos 8,25 millones de votantes, apenas el 43% del padrón.

Tampoco cuenta con un sistema de conteo automatizado de votos, ni con instancia alguna que oficialice los resultados. En añadidura, es obvio que sólo la población opositora acudirá al plebiscito, de modo que quienes aparezcan en el registro de votantes quedarían identificados como opositores. Amparándose en el supuesto de que se debe proteger la identidad de los votantes, plantean anunciar los resultados y luego quemar los cuadernos de votación para que no quede registro alguno.

 

Así vota la gente
Así vota la gente

 

Ahora bien, si la MUD sabe que sólo los opositores votarán ¿qué objeto tiene el plebiscito? Ellos mismos plantean que esta consulta está sesgada y usan ese argumento como recurso para desaparecer cualquier elemento que respalde sus resultados. No habrá registro físico, ni digital, de lo realizado.

 

¿Plebiscito o encuesta?

Si todos esos elementos no bastan para tener claro que el plebiscito no es vinculante, vale la pena revisar el Artículo 70 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en la que dicen ampararse los organizadores del plebiscito:

Artículo 70. Son medios de participación y protagonismo del pueblo en ejercicio de su soberanía, en lo político: la elección de cargos públicos, el referendo, la consulta popular, la revocatoria del mandato, la iniciativa legislativa, constitucional y constituyente, el cabildo abierto y la asamblea de ciudadanos y ciudadanas cuyas decisiones serán de carácter vinculante, entre otros; y en lo social y económico, las instancias de atención ciudadana, la autogestión, la congestión, las cooperativas en todas sus formas incluyendo las de carácter financiero, las cajas de ahorro, la empresa comunitaria y demás formas asociativas guiadas por los valores de la mutua cooperación y la solidaridad.
La Ley establecerá las condiciones para el efectivo funcionamiento de los medios de participación previstos en este artículo.

Si bien es obvio que la oposición ha organizado una consulta popular, prevista en este artículo, también es cierto que el mismo artículo aclara que la Ley establece las condiciones para el efectivo funcionamiento de los medios de participación previstos en este artículo.

Es decir, que la convocatoria al plebiscito, aunque no aparece en el Artículo 70 de la CRBV, es compatible con la primera parte de ese artículo, si considerásemos que el plebiscito es una forma de consulta popular; pero la forma en que se está realizando es incompatible con la segunda parte del mismo artículo.

En lo más fundamental, el plebiscito prescinde completamente del Poder Electoral, única instancia con el poder constitucional para organizar tales consultas populares.

En dos platos, el plebiscito es inconstitucional. Así que la oposición está organizando una encuesta. Una encuesta que parece un plebiscito pero que en rigor no lo es. Es un sondeo de opinión. Pero si ya conocemos la tendencia de los encuestados ¿Para qué sirve organizar tal encuesta?.

Como dicen en mi pueblo ¿le vas a preguntar al muerto si quiere misa?.

 

¿Plebiscito o adhesión?

Otro detalle importante es no todos los votantes están optando por un SI o un NO independiente en cada pregunta; en muchos casos sólo están firmando una declaración en la que afirman estar de acuerdo con un texto previamente diseñado.

 

La gente también adhiere a un texto preestablecido
La gente también adhiere a un texto preestablecido

Esto ratifica el planteamiento previo de que es una encuesta. En los casos en los que se firma, no se trata ni siquiera de una elección, sino de la adhesión a un planteamiento que se divide en tres partes y que no se puede separar. Si alguien está de acuerdo con uno de los párrafos y no con los otros, no puede expresarlo.

Por todo esto, no estamos frente a un consulta popular; estamos frente a una recolección de firmas, una encuesta con un formato muy elaborado.

 

Pero nuevamente ¿todo este esfuerzo para qué?

La participación de Juan Requesens en la Universidad de Miami el 5 de julio no deja lugar para la duda: el plebiscito no solamente no es vinculante en lo absoluto. Es sólo un paso más en la construcción de la narrativa de la liberación del país. ¿Recuerdan que ahora todos los votantes son “libertadores?

El plebiscito únicamente sirve para iniciar la Hora Cero, por medio de la consulta se le da un barniz democrático a un camino cerrado por el cual hacen pasar a la masa votante que, increíblemente, va y firma, publica en las redes, orgullosamente, su condición de libertador de la Patria, embebido en el mundo ilusorio que se ha construido, redes sociales mediante.

¿De quien es la culpa? Del gobierno de Nicolás Maduro.

Ha sido el gobierno el que ha dilapidado por completo el capital político que había dejado el comandante Chávez. A fuerza de ocultar información, de no saber definir el rumbo de la nación; a fuerza de mentir, a fuerza de intentar construir una realidad mediática a base de etiquetas de twitter, el chavismo ha perdido su masa de votantes.

Otra adhesión
Otra adhesión

 

No sólo eso; el gobierno ha cerrado paulatinamente todas las válvulas de escape a la crisis. No ofreció respuestas económicas, no facilitó el referendo revocatorio, atrasó las elecciones de gobernadores y en consecuencia, mucha gente ha asistido a la única forma de expresión que encontró: la elaborada encuesta a la que llamó la oposición.

Para desarticular todo esto, habría bastado con colocar en el centro del debate el discurso de Juan Requesens y sobre todo la confesión de que el plebiscito abre la puerta a la intervención extranjera en el país.

IMPORTANTE: Todas las fotos fueron tomadas de las redes sociales y están disponibles de manera pública. No se pretende señalar ni identificar a ninguna persona en particular contra su voluntad.