//Elecciones inminentes y con fórceps
Exigen elecciones

Elecciones inminentes y con fórceps

Cuando a un sistema se le aplica presión y se cierran todas las válvulas, la consecuencia lógica es la compresión del contenido hasta el límite máximo que permita la junta más débil del sistema. En la mayoría de las sociedades democráticas, la válvula liberadora por excelencia son las elecciones, que ofrecen esperanza de cambio.

Las elecciones cambian realidades
Las elecciones cambian realidades

Otras grandes válvulas son las diversiones, la televisión, los juegos de azar; las drogas legales e ilegales y, en fin, toda una parafernalia dedicada a hacerle olvidar a los trabajadores el hecho cierto de que no fueron creados para estar 8 horas diarias encerrados en una oficina y cumpliendo metas. Pero eso es otro tema.

La olla de presión

De 1998 a 2013 hubo en Venezuela 17 procesos electorales; más elecciones que años. Entre 2014 y lo que va de 2017 sólo ha habido una, a pesar de que en 2016 correspondía efectuar los comicios para renovar los gobernadores de estados, y aún está pendiente. De acuerdo con el calendario electoral, se harán diciembre de este año.

Una parte importante de la población también esperaba ansiosamente realizar un referendo revocatorio para acortar el mandato de Nicolás Maduro, y este proceso tampoco se dio.

Si vemos a la sociedad venezolana como un gran sistema, encontraremos que se le ha inyectado una cantidad enorme de presión. Por un lado las diversiones son cada vez menos accesibles, por el otro los medios de comunicación han subvertido la realidad de manera grotesca, y en añadidura, se ha atrasado mucho el calendario electoral, cancelando toda esperanza de cambio.

La escasez vivida en 2016 fue la más aguda en al menos 25 años de historia republicana, la capacidad adquisitiva ha disminuido dramáticamente en estos últimos dos años. A eso hay que añadir las enormes dificultades que entraña realizar tareas sencillas como pagar servicios o conseguir agua potable sin necesidad de hervirla en casa.

Saqueo de un camión volcado
Saqueo de un camión volcado

 

Las fallas de los servicios básicos (constantes racionamientos de agua, electricidad, gas; caída de las redes de telefonía e internet), la escasez de billetes de alta denominación, la necesidad de identificarse para comprar víveres con la cédula de identidad o con la huella digital, la inseguridad y un largo etcétera dificultan el acto cotidiano de vivir. Hasta ir a trabajar es difícil y costoso, y los salarios no alcanzan para nada.

El Gobierno, enfermo de corrupción e impunidad, se ha demostrado incapaz de regular comportamientos básicos, elementales, como el respeto a los semáforos, a los turnos de atención al ciudadano en sus oficinas y, de ñapa, se ampara en la corresponsabilidad que plantea la Conctitución para acusarlo de no organizarse lo suficientemente.

Con ese caldo de cultivo no es de extrañar que haya gente “descargando su arrechera” en las calles de las principales ciudades del país, de acuerdo con el mandato recibido ya en 2013, ratificado en 2014 y repotenciado en 2017. Es así como la “defensa de la democracia” termina convirtiéndose en una amenaza que limita aún más la libertad ciudadana.

El plebiscito del 16 de julio

El plebiscito que ha convocado la oposición se sustentan, según la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD), en cinco artículos de la constitución venezolana. Uno de ellos, el más importante a estos efectos, es el 350, que autoriza a la ciudadanía a rebelarse contra las autoridades si éstas desconocen la constitución vigente o si menoscaban los Derechos Humanos.

La realidad es que tal plebiscito no tiene asidero jurídico alguno. Se trata, como confiesa el opositor Juan Requesens durante una exposición en Miami, de un elemento RETÓRICO. Es decir, de un elemento que sólo sirve para construir una idea desde una óptica determinada.

Veamos las preguntas que van al plebiscito.

 

La MUD intenta legitimarse
La MUD intenta legitimarse

El plebiscito fue convocado para poder detener el proceso de la Constituyente, que sigue su camino prácticamente sin traba alguna. Se convoca al 16 de julio y se anuncia en ese mismo acto que al día siguiente habrá una llamada Hora Cero.

Tal Hora Cero consiste en la paralización total del país durante 14 días (hasta las elecciones de la constituyente). Espera la MUD que en ese período el Gobierno se vea aniquilado por la falta de alimentos, medicinas, etc. Por tanto, la Hora Cero es una especie de “limited edition” del paro de 2002. Limitado a 14 días para que no “se les vaya de las manos” (Carlos Ortega dixit).

Pero ¿qué sucede si en el plebiscito gana el NO? ¿Igual irían a la Hora Cero?

Por supuesto que sí, porque el objetivo del plebiscito no es consultar nada; es apenas una formalidad para iniciar otra fase del proceso de desestabilización de lo que llaman “esta dictadura”, que como demostramos, no tiene ni siquiera la capacidad de control necesaria para ser dictadura.

Más aún, se trata de dar un paso que le permita a la oposición legitimarse internacionalmente como un gobierno paralelo, tema que ya hemos planteado anteriormente en Manicomio Nacional.

El esfuerzo está tan claramente dirigido a la comunidad internacional que el hombre de moda, Leopoldo López, le ha explicado a Rodríguez Zapatero “el carácter vinculante de la consulta popular”; esto, según declaraciones de Freddy Guevara, vicepresidente de la Asamblea Nacional.

Recomendamos revisar el análisis en torno al discurso de Requesens publicado por Contrapunto.com  

Elecciones para la constituyente

Mientras la oposición actúa “por la libre” y organiza su evento, el Gobierno completa el panorama de “un territorio – dos países” al seguir adelante con una consulta inconsulta. Es decir, con una constituyente que fue convocada por el presidente Maduro, quien no goza precisamente de alta popularidad.

El proceso es vendido como una garantía de paz, pero no se explica cómo un Gobierno que no es capaz de hacer que se respeten los semáforos podrá garantizarle la paz a nadie.

La legalidad de este proceso está puesto en duda por algunos juristas, quienes plantean que debió hacerse un referendo consultivo para saber si la población deseaba o no la constituyente. Este paso se realizó en 1999 antes de elegir a los constituyentes de aquella ANC que produjo la actual constitución.

Los abogados pro gubernamentales han argumentado que en aquella ocasión, bajo la Constitución de 1961, era necesario ese referendo porque no existía la figura de la constituyente, y que ahora sí está contemplada.

Estas elecciones se realizan bajo un formato muy complicado dado que se trata de elegir a 540 asambleístas que se dividen en dos ámbitos; es decir, que hay candidatos que representan a cada municipio y otros que representan a un sector de la sociedad.

El CNE ha facilitado toda la estructura y aclarado cómo se vota.

Pero por supuesto, lejos de tratarse de un movimiento de base, la constituyente es dominada por el partido de Gobierno, PSUV, algunos de cuyos miembros ya han renunciado a sus cargos para postularse a la constituyente, entre ellos el ex ministro de Cultura y hermano del presidente, Adán Chávez.

Sólo el PSUV cuenta con maquinaria electoral, con presupuesto y hace uso de loe medios del Estado a su antojo para promover a sus candidatos a la connstituyente. El PSUV domina el sistema del Carnet de la Patria, con 14 millones de inscritos, pero que al final nunca explicaron para qué servía. El PSUV distribuye los alimentos del CLAP…

Todo eso es percibido por la propia base chavista como una amenaza. Recojo las palabras de una amiga:

“Cada vez que veo a JVR Ávalos en mi lista me da una sensación terrorífica. Solía subir y bajar por los cerros del municipio Sucre sin temor, justo antes de su llegada. Que Capriles sea el gobernador de Miranda también es una de sus consecuencias, estamos hablando de una grandísima población de votantes y de una herida que supura desolación.

Petare en sus elecciones le dijo NO a William Ojeda, reconocido atleta de salto en talanquera. También es el mismo pueblo que se rumbeó a Don Omar y le dijo al Potro que NO, que vaciló con Molotov, bajó a Tego Calderón de la Tarima y además le dijo a Jesse Chacón que NO.

Les dijo que esa simulación de amor a destiempo no funciona, que no van a comprarlos según un estudio de consumo musical, que aunque traigan a Jorge Celedón es FALSO que la mayoría sean colombianos. Insistir en candidatos que el pueblo rechaza es un irrespeto, la antítesis de la proclama y total desconocimiento de la voz plenipotenciaria que se convoca. No es No.”

Ojalá la constituyente sirva para que esas caras que reviven en las elecciones, de ahora en adelante tengan relación obligatoria con el pueblo. (…)

Creo que debemos ir a ser poder

Si nos dejan.”

De modo que el chavismo de base también percibe amenazas en la conformación de la constituyente porque duda de que el pueblo llano logre alcanzar los espacios de poder.

Las elecciones, que normalmente son una válvula de escape de presión, se están convirtiendo cada vez más en una fuente de angustia y temor. Sólo esperamos que el país no siga en llamas.