//Gobierno en las sombras y Estado Fallido
Maduro y Ramos Allup se sonríen

Gobierno en las sombras y Estado Fallido

Tras el plebiscito del 16 de julio y el anuncio opositor de conformar un gobierno paralelo, habíamos planteado que el Gobierno debía actuar en consonancia con la ley y apresar a los actores políticos involucrados, bajo la acusación de sedición, usurpación de funciones y traición a la Patria.

 

Gobierno de Unidad Nacional

Durante los días siguientes a la consulta, la oposición cumplió cabalmente con la agenda planteada; por medio de un documento que denominaron Compromiso Unitario para la Gobernabilidad, conformó un Gobierno de Unidad Nacional que, según lo planteado por Henry Ramos Allup, llamará a elecciones para lograr un “Gobierno Unitario de Rescate de Venezuela”.

 

Magistrados del TSJ paralelo / Foto: El Nacional
Magistrados del TSJ paralelo / Foto: El Nacional

 

La Asamblea Nacional (actualmente inhabilitada), procedió hoy mismo a nombrar nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia. Hace dos días la Fiscal Luisa Ortega, quien llevaba varios días con muy bajo perfil, planteó estar en desacuerdo con tal nombramiento y declaró:

“Es el mismo problema también (con los) que designaron una vicefiscal al margen de la Ley, y (estos otros) designan unos magistrados. Yo creo que el Estado hay que ordenarlo (…), la gente está cansada de esas cosas anormales que no permiten que el Estado funcione y avance”.

 

Presidenta de la Sala Constitucional del TSJ paralelo
Presidenta de la Sala Constitucional del TSJ paralelo

La Fiscal no explica por qué están al margen de la ley esos dos actos, y contradice lo que había planteado en la sede del Legislativo, el día 3 de julio, cuando expresó que la Asamblea Nacional estaba legitimada. A pesar de todo, coincidimos con ella cuando dice que es necesario ordenar el Estado.

Lo que hay ahora mismo no es un Estado; es un desnalgue, con perdón.  Para definir a un Estado Fallido, se ha planteado estos parámetros:

  • Pérdida de control físico del territorio, o del monopolio en el uso legítimo de la fuerza.
  • Erosión de la autoridad legítima en la toma de decisiones.
  • Incapacidad para suministrar servicios básicos.
  • Incapacidad para interactuar con otros Estados, como miembro pleno de la comunidad internacional.

Algunos de estos puntos ya están bastante comprometidos; especialmente el primero y el tercero. La oposición trabaja firmemente en colapsar los otros dos.

Qué es un gobierno en las sombras

“La locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados” es una frase que se le ha atribuido erróneamente a Albert Einstein, seguramente porque el nombre del genio ofrece credibilidad. Aunque esa no es la definición clínica de locura, ni la frase pertenece a Einstein, ésta no deja de encerrar una verdad.

La oposición actúa de manera fallida una y otra vez, en lo que ya no puede considerarse un lapsus mentis, sino una forma prolongada de enajenación. El planteamiento de sustituir los poderes constituidos sin el aval de un referendo o una consulta debidamente realizada es equivalente a la disolución de los poderes del 12 de abril de 2002, mediante el decreto de Carmona.

¿Cómo se explica esto?

La última jugada no tiene interés nacional. El llamado  Gobierno de Unidad Nacional no puede tener otra función que la de autoproclamarse como autoridad transicional ante la mirada internacional. El modelo está previsto en los manuales de guerra no convencional de EEUU como un “gobierno en las sombras”.

El “gobierno en las sombras” ya se planteó en varios países, destacándose los casos de Siria, Libia y Ucrania. El modelo permite a un poder externo despojar al gobierno legítimo de su poder, mediante el reconocimiento del gobierno paralelo, al cual se le ofrece apoyo económico, militar y diplomático.

Donald Trump y su oposición a la Constituyente es una clara señal de ese proceso, pero, a menos de que la orden para la intervención ya esté dada, parece que la oposición no considera una variable muy importante: el gobierno legítimo sigue dejando pasar los días y en cosa de una semana podrá ostentar resultados certificados, nacional e internacionalmente, de la Asamblea Nacional Constituyente.

El chavismo tomará un nuevo aire a partir de esa fecha.

 

¿Cómo llegamos a tener dos gobiernos?

Dice un viejo adagio que todo espacio abandonado termina siendo ocupado por otra fuerza. Esto es válido en cualquier terreno. Si usted abandona a su pareja, tarde o temprano la perderá. Si usted abandona a un cliente, éste acudirá a la competencia

En Venezuela la mayoría del pueblo se enamoró de un proyecto revolucionario que, con muchas carencias y fallas, logró elevar el nivel de vida de la mayoría. Para muchas personas este proyecto ha sido un completo fiasco y la matriz del desastre. Y en parte, tienen razón.

La incapacidad de la revolución para crear el “hombre nuevo” es palpable. El pueblo no ha cambiado tanto como para poder plantearle cara a los bachaqueros; de hecho, se convirtió en bachaquero y terminó siendo institucionalizado e instrumentalizado por medio del CLAP.

 

El pueblo se volcó al bachaqueo
El pueblo se volcó al bachaqueo

 

El hombre nuevo no logró aún suficiente consciencia como para comprender que el respeto a las leyes era la única manera de conservar la paz en la nación.

No hubo una escuela política más allá de los discursos del presidente Chávez, semana tras semana; y a su ausencia, la práctica diaria de la corrupción y la impunidad que caracterizan a la nación desde hace más de medio siglo, despojaron de sentido sus palabras, y su imagen.

¿Cómo puede tener validez la imagen de Chávez en una franela que se pone un corrupto o un farandulero? Despues de haber negado la relación entre sus sobrinos políticos y el narcotráfico ¿Cómo puede cualquier hombre pedirle confianza al pueblo?

Sin un liderazgo confiable, el pueblo quedó en un limbo: la oposición no tiene credibilidad, y el chavismo devastó la propia a pasos gigantes. La práctica cotidiana de hacerse el loco, de mirar hacia otro lado, de burlarse, de negar lo que está a la vista, ha sembrado en el pueblo un sentimiento de sospecha permanente. No hay confianza en nada ni en nadie.

La cifra de 7,2 millones de votantes contra Maduro no tiene ninguna validez legal. Pero la cifra que ha planteado el chavismo, de 11,6 millones de votos en el simulacro de la constituyente, ¡tampoco!; el árbitro válido, el CNE, no ha ofrecido cifra alguna. Ya decía Rafael Poleo en el periódico El Nuevo País, que al simulacro sólo fueron 203 mil personas. ¿Cómo desmentirlo o confirmarlo?

Cada bando ha decidido hacer su país sin consultar la opinión del otro. Sin siquiera verificar si efectivamente es mayoría. Astutamente, el Gobierno legítimo sigue ganando tiempo para realizar las elecciones constituyentes del 30 de Julio. El cuerpo colegiado que surge de allí tiene un poder casi absoluto, sólo limitado por la misma Constitución del 99, y por tanto, es probable que asuman ellos la conducción del país una vez electos.

Por ahora, tenemos un gobierno electo por votación popular, al que se suma un pretendido gobierno de unidad y, al parecer, ninguno de los dos bandos es capaz de comprender que no se puede gobernar a un país si no se tiene en cuenta la opinión de la otra mitad. ¿Que no es la mitad sino el 40%? da lo mismo. Para que el país funcione se necesita a todos los ciudadanos.

La dirigencia opositora, en cambio, debe ser reducida a prisión, debe quedar muy claro que en Venezuela hay un único gobierno y que sus competencias no pueden ser usurpadas por ninguna fuerza que no haya sido electa en comicios libres y universales, de acuerdo a la Constitución y las leyes.

Pero también deben ir a prisión los corruptos. Si el Gobierno quiere desmarcarse cuanto antes del juego macabro en que participa junto con la oposición, debe deshacerse de sus propias lacras. Si no, tal como ocurrió en 1998, el sistema colapsará y con ello la paz de la nación.

 

Ucrania perdió Crimea, que ahora es parte de Rusia
Ucrania perdió Crimea, que ahora es parte de Rusia

 

Cualquier otra opción implica hacerle el juego a la Guerra no convencional, conducir al país hacia una fragmentación irreconciliable y seguir el camino de Siria, Sudán, Ucrania o Yugoslavia, que han vivido años bajo cruentas guerras, para luego terminar perdiendo territorio o fraccionándose en varios países.