//Golpe de Estado por consenso
Maduro y militares

Golpe de Estado por consenso

Un golpe de Estado, lo hemos aprendido muy a nuestro pesar en los últimos 15 años, no tiene siempre la forma clásica de un militar que irrumpe para tomar el poder. De hecho, en los últimos años se han dado formas muy particulares de golpes de Estado en Latinoamérica.

 

Golpes de colores

Algunos no querrán llamarlos de ese modo, precisamente por no reconocer en ellos el formato clásico, pero lo cierto es que se han registrado cambios (algunos muy breves o fallidos) en la conducción del poder, por vías no regulares en los siguientes casos:

  • 2002 – Venezuela: golpe a través de la construcción de una realidad alternativa con el apoyo de los medios de comunicación privados.
  • 2004 – Haiti: expulsión de Jean Bertrand Aristide con apoyo de Estados Unidos, cuyo gobierno cortó su ayuda al país durante todo el gobierno de Aristide. Washington alegó, tras la reclamación de la misión de paz, que el presidente “no actuaba en el mejor interés de Haití”.
  • 2008 – Bolivia: crisis violenta contra la propuesta de modificación de la Constitución.
  • 2009 – Honduras: secuestro y expatriación del presidente Manuel Zelaya tras intentar consultar una modificación de la Constitución al pueblo.
  • 2010 – Ecuador: crisis comandada por los cuerpos policiales del país, incluyendo el secuestro del presidente Correa. Se resolvió en menos de 24 horas.
  • 2012 – Paraguay: Fernando Lugo ve interrumpido su mandato por un juicio político.
  • 2016 – Brasil: “impeachment” contra Dilma Roussef, impulsado por Eduardo Cunha, presidente del congreso, hoy en prisión por caso de corrupción. Un alto porcentaje de los senadores que votaron en favor de destituir a Roussef eran investigados por corrupción.
Dilma Roussef: destituida por la cúpula corrupta
Dilma Roussef: destituida por la cúpula corrupta

Esto, sólo en Latinoamérica. Todos los presidentes “afectados” cumplen con una condición: pertenecen a corrientes políticas progresistas o de izquierda.

La historia reciente del otro lado del mundo registra crisis de diverso tono (nunca mejor dicho) con las revoluciones de colores (2000 – 2005) en la órbita ex soviética (Yugoslavia, Georgia, Ucrania, Kirguistán y Líbano) o la llamada primavera árabe, que modificó el mapa del medio oriente entre 2010 y 2013.

En algunos casos (Libia, Siria, Irak) el movimiento permitió “justificar” la intervención de la Organización Tratado del Atlántico Norte (OTAN) con su poderío militar para mover la balanza en su favor, y de ñapa, hacer desaparecer las reservas de oro de tales países.

 

La guerra en Siria ha sido devastadora
La guerra en Siria ha sido devastadora

En el caso de los países árabes intervenidos, cumplen con otra condición: son productores de petróleo. Venezuela es un país productor de petróleo con un gobierno que se define de izquierda, el factor de riesgo es alto.

Plebiscito para ablandar el golpe

 

Volvamos al territorio nacional: el 5 de julio adelantábamos en Votar: un desafío al terror, lo siguiente:

“Da la impresión de que la apuesta de la MUD es legitimarse como estructura gubernamental independiente, fraccionando la unidad del Estado venezolano.
Este paso pudiera apuntar a la formación de un gobierno en el exilio, pero sin haberse exiliado, que pueda convertirse en un interlocutor aceptable para actores internacionales con intereses en el país.”

Ya se realizó el plebiscito. Tal como se había previsto, se quemaron actas y papeletas de votación a fin de borrar toda huella de la consulta. La rectora de la Universidad Central de Venezuela, Cecilia García Arocha, fungió como vocera de los garantes del proceso.

 

 

En redondo, la oposición asegura, sin otro aval que la confianza en la palabra de sus voceros, que han obtenido 7,2 millones de votos. Con este resultado imposible de verificar la oposición ha dado el siguiente paso: el vicepresidente de la Asamblea Nacional (que recordemos, se encuentra en desacato) ha anunciado el calendario de actividades para esta semana.

Las acciones anunciadas conducen a la conformación del gobierno paralelo que habíamos previsto:

21 de julio: sesión de la Asamblea Nacional para recibir el acta de los resultados. Nombramiento de Magistrados del TSJ.
22 de julio: conformación de Gobierno de Unión Nacional. Convocatoria al pueblo a asistir al punto soberano para constituir comités de la hora cero.
23 de julio: Paro Cívico Nacional de 24 horas.

Es decir, que la MUD repite la fórmula utilizada durante el brevísimo período dictatorial del 11 al 13 de abril de 2002, cuando tras el golpe, Pedro Carmona disolvió los poderes constituidos por la vía de un decreto. También en 2002 se registró otro paro cívico que luego no supieron controlar y que duró 63 días. En voz de Carlos Ortega, entonces presidente de la Central de Trabajadores de Venezuela “este paro se nos salió de la manos”.

Esta vez la oposición hace lo mismo: paro y sustitución de autoridades nacionales, sólo que ha realizado un plebiscito con el que otorga un muy frágil barniz democrático a su planteamiento.

¿Por qué decimos frágil? porque la consulta adolece de rigurosidad:

  • No hay ningún organismo oficial que avale los resultados.
  • No se tomó ninguna medida para evitar que cualquier persona votara más de una vez.
  • No hay manera de realizar una auditoría que verifique los resultados, y si lo hubiere, no hay cómo comprobar que cada papeleta fue usada por un ciudadano distinto.
  • Hay una grabación de Juan Requesens, dirigente opositor que explica la estrategia a usar para derrocar a Maduro, mediante la intervención extranjera, si hace falta.

Un joven, a fin de demostrar la vulnerabilidad del proceso,  intentó votar varias veces, con éxito.

 

 

Golpe instrumentado desde el exterior

En la noche de ayer, el mismísimo presidente estadounidense, Donald Trump ha anunciado, por medio de su oficina de prensa (ver comunicado original, en inglés), que pondrá en práctica duras sanciones económicas contra Venezuela si el presidente Maduro no desiste del llamado a la Constituyente.

 

Trump amenaza seriamente a Venezuela / EFE
Trump amenaza seriamente a Venezuela / EFE

 

El Departamento de Estado de ese país ha solicitado a varios países del hemisferio y de otras partes del mundo que pidan a Maduro la suspensión de la constituyente. Algunos representantes de Europa ya habían hecho tal solicitud a Maduro.

De modo que ya al menos un país, y en añadidura uno de los más poderosos e influyentes del mundo, está ofreciéndole reconocimiento abierto en el campo internacional a los planteamientos realizados por la oposición.

Pero el apoyo de EE.UU. a la oposición puede hacerse aún más peligroso: supongamos que una vez formado el llamado Gobierno de Unidad Nacional, y nombrados los magistrados del TSJ paralelo, el gobierno de Trump reconoce a ese gobierno como su interlocutor válido para los asuntos de Venezuela.

El efecto dominó pudiera ser de espanto: tras EE.UU., la OTAN, luego algunos países latinoamericanos… y no sería la primera vez que pasa.

La táctica fue empleada en 1903 para desgajar, el 3 de noviembre, el Istmo de Panamá de la República de Colombia. En menos de 10 días más de 15 naciones habían reconocido a la recién nacida República de Panamá, y el día 18 de ese mes se firmaba el acuerdo para la construcción del Canal de Panamá, que EE.UU.  administró hasta 1999.

Hasta ahora no ha habido respuesta oficial venezolana al planteamiento surgido de la Casa Blanca. Podemos suponer que el gobierno denunciará en instancias internacionales las irregularidades obvias del proceso, así como el intervencionismo manifiesto por parte de Trump.

En el peor de los escenarios, China y Rusia tendrían que apurarse a defender sus intereses en Venezuela, teniendo como interlocutor al gobierno oficial y no al de la oposición; mezcla explosiva que no augura nada bueno.

 

La respuesta bolivariana

Planteaba Bolívar en su Manifiesto de Cartagena lo siguiente:

“…a cada conspiración sucedía un perdón, y a cada perdón sucedía otra conspiración que se volvía a perdonar, porque los gobiernos liberales deben distinguirse por la clemencia. ¡Clemencia criminal que contribuyó más que nada a derribar la máquina que todavía no habíamos enteramente concluido!.”

El gobierno venezolano no debería, por honor a los postulados que proclama, ignorar la doctrina bolivariana; pero aún si decidiera hacerlo, lo que no debe ignorar es el reino de las leyes que definen a la nación.

La respuesta del gobierno nacional debería, en cambio, ser contundente y clara: todos los actores involucrados en la proclamación de un gobierno paralelo deberían ser apresados por los delitos correspondientes a la sedición, la conspiración y la traición a la Patria.

 

Pedro Carmona aún conspira contra Venezuela
Pedro Carmona aún conspira contra Venezuela

 

La usurpación de las funciones del Consejo Nacional Electoral y la utilización de una encuesta como aval para intentar legitimar la conformación de ese llamado Gobierno de Unidad Nacional; es decir un golpe de Estado, con miras a una intervención extranjera en nuestro territorio, no debiera dejarse pasar por debajo de la mesa, ni siquiera en el escenario de un amplio diálogo nacional.

Por otra parte, el gobierno está en condiciones de demostrar ante todos los organismos internacionales  el carácter espurio de la consulta realizada que, si bien recoge el sentir de una parte de la población, está muy lejos de constituir un instrumento vinculante, por no tener la más mínima validez, y mucho menos la que convenientemente le ha otorgado el gobierno de Washington.

El gobierno es el garante del cumplimiento de la Ley. Hasta ahora, la actitud pasiva con la que ha obligado al pueblo a soportar estos días de protestas, lo ha convertido en un eficiente cómplice de los elementos conspirativos. El gobierno ha permitido el avance de todos los frentes sin hacer nada por hacer cumplir las leyes, con lo que se ha llegado a la amenaza de una sanción económica, por ahora.

Más que nunca, la pelota está en el campo del gobierno, es momento de restituir el orden y el reino de las leyes en Venezuela, si es que aún recuerdan cómo es. La otra opción es jugar a permitir la muerte de más personas, que acuden al llamado irresponsable de la oposición.