//Jugando con mier…
Lanzan puputov a GNB y PNB

Jugando con mier…

A algunos de mis compatriotas les dio por jugar con caca. Sí, con pupú, con excremento. La disociación de algunos venezolanos es tan grande que han concebido y aprobado el despropósito de efectuar una “Marcha de la mierda” para expresar su descontento.

El plan era “defenderse” de la Guardia Nacional Bolivariana respondiéndole al gas lacrimógeno con frascos de vidrio llenos, no de gasolina, sino de excremento. La utilidad de tal procedimiento es de por sí cuestionable, dado que es muy poco probable que el gobierno de Maduro caiga a “mierdazos”. Al menos no de esos.

Pero hay varias consideraciones que juzgo importantes en este tema.

Lo primero es que una persona en su sano juicio no juega con caca, pupú, popó, mierda. Tampoco se ha ganado ninguna guerra a partir de lanzar materia fecal sobre el ejército enemigo. Pero ese es el planteamiento opositor.

Lo otro es que el plan pretende causarle tanto asco a los guardias, que vomiten; para lo cual deberán despojarse de sus máscaras protectoras y entonces hacerlos vulnerables a cortadas e infecciones producidas por la materia fecal. O sea, se apuesta a que los guardias mueran a causa de un envenenamiento masivo de sus cuerpos con un peligroso coctel bacteriano. De hecho, en varios países la materia fecal está considerada como un arma biológica, y usarla como proyectil conlleva serias consecuencias penales, incluyendo ir a la cárcel.

 

Cartel de la marcha de la mierda
La oposición llamó a la “Marcha de la mierda”

 

Está claro que se ha perdido toda consideración ética, moral, e incluso lógica. La dispersión de materia fecal por las calles de la ciudad genera, al menos en la zona afectada y evaporación mediante, un polvillo que se mezcla con la brisa y caerá no sólo sobre los transeuntes, sino que sobre todo, absolutamente todo lo que no esté a resguardo. Bebés, biberones, material para atender a personas enfermas, ropa colgada para secarse; en fin, todo. Es un ataque bioquímico generalizado.

¿Cómo llegamos los venezolanos a este punto? ¿Cómo es posible que en redes sociales haya visto gente (por suerte ninguno de mis conocidos lo hizo) defender la “necesidad” y la “conveniencia” de las bombas “puputov”?

Se me ocurre -y estoy seguro de que a mucha otra gente también- que tal planteamiento es asqueroso y además revelador de una enfermedad social profunda. Y sí. Los venezolanos estamos enfermos; traumados.

Y definitivamente hay que estar muy mal para considerar el uso de heces como un arma efectiva en la lucha que se da en las calles para hacer cambiar de parecer a un gobierno, o para desplazarlo del poder. Lo más preocupante de este asunto fue ver a los “líderes” opositores aupar ese comportamiento, revelando hasta qué punto están conscientes de lo mucho que manipulan a sus seguidores, a quienes someten a un verdadero bombardeo psicológico que ha minado toda moral. También existe otra posibilidad: que los personeros de la cúpula opositora también estén locos.

 

GNB se protege con sus escudos
La GNB se protege con sus escudos

Afuera no funciona

Más adelante a algunos opositores exaltados se les ocurrió repetir la experiencia afuera de nuestras fronteras. El resultado ha sido distinto en cada país, pero en todos ha sido negativo. En la medida en que las leyes son más duras en cada uno de esos países, las consecuencias han sido peores.

En Panamá, el presidente amenazó con revocar la residencia a los venezolanos agresivos y redujeron de 180 a 90 días la permanencia de turistas venezolanos en ese país. En Estados Unidos, tras lanzarle excremento la residencia del embajador venezolano, la policía identificó a 12 de los agresores, con un interesante resultado: ocho fueron deportados y cuatro están en prisión.

¿No pudiéramos hacer cumplir la ley en el Manicomio Nacional?