//La Carlota: ¿base militar o qué demonios?
David Vallenilla en el momento del disparo

La Carlota: ¿base militar o qué demonios?

Desde hace varios días la Base Aérea “Generalísimo Francisco de Miranda”, popularmente conocida como La Carlota, ha sido objeto de ataque por parte de los opositores violentos que han mantenido en estado de sitio algunas zonas de la ciudad y que durante ya cerca de tres meses han generado situaciones extremadamente molestas en el país.

La más reciente etapa del asedio sobre La Carlota comenzó el día 22 de junio, con un ataque armado sobre la zona más vulnerable de la misma, en la que falta aún reponer las rejas destruidas anteriormente.

Durante el evento perdió la vida a manos de un soldado el joven David Vallenilla (22), quien se acercó a la reja. No acató la voz de alto del soldado en cuestión y éste le disparó mortalmente. El muchacho aún tuvo fuerza para correr en dirección opuesta pero ya estaba sentenciado.

La revisión de videos y fotografías del suceso permitieron determinar que Vallenilla llevaba consigo un objeto que parece una granada de mano, aunque también puede ser una bomba lacrimógena, y también permitieron identificar al soldado que le disparó, quien resultó ser un Sargento adscrito al grupo de Policía Aérea encargado de custodiar La Carlota, quien está en manos de la justicia debido al homicidio.

Aquí hay que hacer un alto. Para cualquier lector internacional la situación parecerá de lo más extraña: un civil ataca una base militar, con una granada u otro objeto peligroso en su poder. El cualquer país del mundo es derecho del efectivo militar defender su fuero, y usar fuerza letal si así es necesario.

Sin embargo, en Venezuela no es así. El militar debe, de acuerdo con la ley, usar únicamente armas no letales contra los civiles. De modo que el sargento es culpable de la muerte de Vallenilla, sin otro atenuante que la situación de asedio bajo la que se encontraba la instalación militar.

Ataque con antecedentes

Debemos recordar que esa base aérea ya fue atacada previamente en varias ocasiones este mismo año, de acuerdo con la siguiente cronología:

20 de abril: los violentos destruyeron parte de sus rejas e intentaron ingresar al terreno de la base.

1ro. de mayo: esta vez derribaron, nuevamente, las rejas de la base.

8 de mayo: un grupo violento atacó la base militar usando explosivos caseros, tras lo cual fueron capturados 15 de los involucrados.

10 de mayo: los ataques violentos contra la base aérea, compuesta por piedras, botellas y disparos de armas de fuego lograron afectar a la Unidad Educativa Francisco de Miranda, escuela ubicada dentro de la base aérea y que atiende a 1200 niños.

31 de mayo: nuevamente se registra un ataque contra la base, con explosivos caseros.

 

Tras la muerte de Vallenilla arreciaron los ataques
Tras la muerte de Vallenilla arreciaron los ataques

 

Aquí nos encontramos con el segundo detalle “extraño” en todo este asunto. ¿Por qué hay una escuela dentro de una instalación militar? ¿es una instalación militar o una zona escolar? ¿qué es lo que ocurre en La Carlota?

¿Un gran salón multiusos?

La realidad es que desde hace mucho tiempo a la Base Aérea La Carlota, en donde se encuentra la sede de la Comandancia General de la Fuerza Aérea Venezolana, se han ido incorporando elementos ajenos a la vida militar. Desde hace más de 50 años conviven allí operaciones militares y civiles, evidenciándose su peligrosidad ya en 1967, cuando una avioneta chocó contra un automóvil en plena autopista.

Leyó bien. En Caracas se registró en 1967 un choque entre un automóvil y una avioneta. Pero además esa rara hazaña se ha repetido dos veces más en distintos lugares del país, siempre en Caracas o muy cerca de la capital.

¿Cómo es posible eso? Fácil.

La Carlota esta bordeada por viviendas
La Carlota esta bordeada por viviendas

El asunto es que la base está ubicada en medio de zonas residenciales. Está separada del mayor parque de Caracas por una autopista, de un gran centro comercial por una estrecha franja de tierra, y de residencias de clase media por escasos metros. Desde la huída del dictador Marcos Pérez Jiménez, en 1958, se habilitó su pista aérea para vuelos civiles de pequeños aviones (no comerciales) dado que su pista no admite aviones de gran tamaño.

De modo que el  aeropuerto se convirtió en el hangar privado de los personajes más adinerados de Caracas, así como de la clase política de esa época. Los militares seguían custodiando las instalaciones pero la verdad es que desde los ‘60 no tenían mucho que hacer allí.

Ya en los ‘90 se desacralizó el espacio y, en medio de la onda privatizadora y neoliberal reinante, algún empresario se sintió más valiente que de costumbre, y organizó en el enorme jardín un gran concierto, auspiciado por Coca Cola. Todavía no se sabía nada del PSUV así que se llamó “La experiencia roja”.

 

Chávez vió venir el desastre

La ventaja de ser militar es que tienes claramente establecidas las situaciones estratégicas en caso de conflicto. El presidente Chávez se dio cuenta de que La Carlota más que una base aérea, era un problema. Comenzó por prohibir los vuelos civiles desde y hacia esa pista, reservándola únicamente a la Fuerza Armada y a servicios de emergencia como bomberos, Cruz roja, etc.

Luego, decidió dividir el área y usar una parte como sede de servicios civiles, se instalaron en unos galpones las sedes de varias instituciones: el Cenit, Orinoquia, instituciones pequeñas asociadas a Ciencia y Tecnología. Pero pronto se hizo evidente que eso tampoco funcionaría.

No da señales de convertirse en parque
No da señales de convertirse en parque

Ya en la última campaña presidencial, la de 2012, Chávez planteó que no le encontraba sentido a la existencia de una base militar aérea en el medio de la ciudad e informó que no es necesaria para la capital.

“No nos hace falta una base aérea en el corazón de Caracas, que es peligroso además y allí vamos a regalarle a Caracas un gran parque, el parque Simón Bolívar, donde hoy está La Carlota”, anunció, y decidió mover la base hacia otros sectores: “Yo me voy a traer los helicópteros para Fuerte Tiuna y vamos a hacer una base de helicópteros y otros para los llanos y otros para Los Valles del Tuy, que hay bastante terreno”.

Se inició la construcción del puente Independencia (peatonal) que uniría el Parque del Este “Generalísimo Francisco de Miranda” con la base aérea del mismo nombre, que pasaría a llamarse Parque “Simón Bolívar”. Cinco años más tarde, ni el parque Simón Bolívar, ni el puente independencia, se han inaugurado.

¿Y la escuela, qué?

Toda la historia anterior no es otra cosa que la explicación de la presencia de civiles en espacios militares; pero siempre adultos. No se explica aún el que haya habido niños dentro de ella. Quien escribe estas líneas recuerda que entrar a la base aérea requería identificarse y algún protocolo.

En la medida en que se incorporaron actividades e instalaciones civiles a ese espacio, el protocolo se fue relajando, dado que abundaban trabajadores civiles, no uniformados, en el área.

Escuela para 1200 alumnos, más los del Sistema de Orquestas.
Escuela para 1200 alumnos, más los del Sistema de Orquestas.

La Unidad Educativa Generalísimo Francisco de Miranda fue inaugurada el 16 de septiembre de 2014, año y medio después de la muerte del comandante Chávez, como parte del proyecto del Parque “Simón Bolívar”. En la misma funciona también el Núcleo La Carlota del Sistema Nacional de Orquestas. Todo esto es muy loable pero, caramba, ¿no había que sacar la base aérea ANTES de meter niños en ese espacio?

Las consecuencias del desorden quedan cada vez más claras.

Sin justificar ni por un instante la locura de la oposición violenta, (de la cual, por cierto, no se desmarca claramente el resto de la dirigencia opositora), que se empeña en someter al Gobierno por la vía de la violencia, generando toda clase de absurdos, incluyendo la muerte de inocentes como Vallenilla, uno se pregunta cosas como:

¿Por qué a 4 años de la desaparición de Chávez aún no se ha cumplido la promesa de sacar la base aérea?

¿Por qué se pone en riesgo a los niños, incorporándolos a una base aérea, en un país que denuncia constantemente la intención imperial de invadirlo?

¿Por qué se mantuvieron las actividades escolares en La Carlota incluso hasta el 10 de mayo si desde el 20 de abril hubo ataques en la zona? ¿Ya se suspendieron las clases en esa escuela?

COROLARIO

David Vallenilla, el joven muerto a tiros frente a la base aérea el 22 de junio, llevaba un explosivo, una granada, una bomba lacrimógena, no lo sabemos bien. ¿Qué habría pasado si ese objeto era realmente una  granada y ésta hubiese estallado en la escuela o cerca de ella? ¿Qué hace una escuela dentro de una base militar?