//Locura a la carta

Locura a la carta

La razón por la que esta página lleva el nombre de Manicomio Nacional es porque estamos convencidos de que en Venezuela hay gente que, de tanto fanatismo, ha entrado en una fase de disociación psicótica enorme, y que, efectivamente se está volviendo loca. No todos son de oposición, y no todos son violentos, pero es igual de preocupante.

Tomaré algunos ejemplos para ilustrar lo que nos preocupa.

Disparar por gusto

 

Barricada en La Candelaria
Barricada en La Candelaria

 

 

El primero es la experiencia vivida por un familiar en el contexto de las protestas que hoy abundan en la capital y otras zonas venezolanas. Había habido protestas en un sector llamado La Candelaria (a unas 15 cuadras del Palacio de Miraflores, sede del Gobierno), y los manifestantes habían dejado en la zona una barricada de basura y otros objetos.

El familiar del que hablo se desplazaba en auto a las 2 de la mañana y la barricada estaba en la ruta a su casa. Por lo tanto, para esquivar los obstáculos, decidió pasar por la acera que a esa hora estaba completamente inhabitada. La sorpresa vino en forma de dos disparos que afortunadamente no le hicieron daño ni a él ni al vehículo. ¿Fueron disparos de emergencia? ¿Le estaban advirtiendo? ¿Por qué suponer que un vecino es parte del peligro?

Morir por gusto

Otro caso es el de Sugey Armas, la madre de Neomar Lander, muchacho de 17 años que falleció en una de las protestas. Es una de las más sangrientas muertes que hemos visto en estos dos meses de violencia absurda. Tiene un boquete enorme en el pecho, a la altura del corazón, pero del lado opuesto. No había manera de que su organismo soportara la pérdida de tanta sangre.
Según una versión, una bomba lacrimógena le dió en el pecho y explotó junto a él. Otra versión (la oficial) dice que él portaba un mortero de fabricación artesanal y que éste explotó al intentar manipularlo. Pero nos interesa ver lo ocurrido con su mamá, no con él.

Maria Corina Machado abraza a Sugey Armas
La utilización política de la muerte es evidente

A Neomar lo han convertido en un mártir de la “resistencia”. En un lado, las imágenes en su honor abundan, y en el otro han destacado lo peor de él y de las reacciones de su mamá. Nótese, la mamá de un muchacho de 17 años que falleció de una forma violenta, horrenda.

Destacan que ella lo impulsaba a las luchas, que lo llevaba a las guarimbas, que sabía que llevaba un mortero (ella misma lo confirmó en un programa de TV), y destacan que también lleva a su hija, aún menor que Neomar, a las protestas. ¿Es posible que nadie cuestione la sanidad mental de esa señora? ¿A qué madre en su sano juicio le alegra y alienta que su hijo vaya a una batalla en la que puede morir?

He escuchado a leído en redes sociales a gente que se hace llamar revolucionaria, que denosta de esa mujer porque gozaba de beneficios gubernamentales y le desea que, si sigue protestando, le maten a la hija que le queda, a quien también conduce a las guarimbas opositoras. ¿Es esa la actitud de un revolucionario, o de una persona con un mínimo sentido de humanidad? ¿desear la muerte de más inocentes?.

Lo que debería preocuparnos ahora es por qué el Instituto para la Defensa de Niños, niñas y adolescentes (Idenna) no ha actuado. Cuentan con un poderoso instrumento, la Lopna, para alejar a la niña de una madre que, por las razones que sea, ha demostrado no ser idónea para cuidar de sus hijos. Ya puso en riesgo mortal a uno de ellos, con el resultado que ya conocemos.

Cabe reflexionar acerca de cuál es el proceso de reclutamiento de estos “niños – peones” de una guerra que sólo beneficia a las cúpulas del poder, y en vez de sentarse a juzgar y condenar, habría que sentir compasión y extender la mano, como se hace frente a quien está seriamente enfermo.

PACIFISMO AL GUSTO

Muchas personas comunes de oposición siguen pensando que las protestas son pacíficas. Ayer, la Guardia Nacional Bolivariana y la Policía Nacional Bolivariana, por razones que desconozco, NO INTERVINIERON en la protesta que llevaron adelante en Chacao, zona de clase media de Caracas. El resultado fue que quemaron (al igual que en 2014) la sede del Ministerio de Hábitat y Vivienda, la Dirección de la Magistratura (como intentaron hace un mes), y saquearon la sede del Banco Provincial. La ausencia de las fuerzas del orden demostró que, incluso cuando no son “reprimidas” las protestas no son pacíficas.

Quemada DEM Chacao
Así quedó la DEM de Chacao

Paradójicamente, los medios de comunicación que han planteado desde hace dos meses que la Guardia Nacional Bolivariana y la Policía Nacional Bolivariana sólo han reprimido violentamente al pueblo; los mismos medios que claman por la ausencia de esos cuerpos en la calle porque, según dicen ellos, son los reponsables de la violenca, ahora piden explicaciones de por qué no detuvieron a estos manifestantes cuando intentaron quemar la DEM.

Si tuvieran algo de vergüenza, bastaría con mostrarle a esos mercenarios de la información sus propios titulares cuando esa misma DEM fue atacada hace menos de dos meses, cuando ellos mismos condenaron la intervención de los cuerpos de seguridad del Estado. Pero también fingirán demencia.

Sin papel, con gusto

El tercer caso es el de una conocida que destaca siempre los logros de la revolución, y justifica todo lo que el Gobierno hace, incluso algunas que todos creemos que son malas. Por ejemplo en una conversación sostenida hace ya unos años, ella planteaba que la escasez de papel higiénico no era mala y que de hecho era un logro de la revolución.

La escasez de papel higiénico
La escasez obligó a racionarlo

EXACTO, como leyó. Ella planteaba que el papel higiénico mata árboles (punto para ella) y que por tanto era mejor usar agua. Vale. Yo puedo conceder esos dos puntos. Pero eso funciona sólo si estás en el baño de tu casa, con las comodidades que él ofrece. Además, lavarse tras defecar en vez de limpiarse con papel debe ser una decisión personal, no una conducta impuesta por la escasez de papel.

Lo que ni yo, ni otros amigos de la conversación lográbamos entender era cómo la escasez de papel era UN LOGRO. Puede ser una circunstancia producida por la contrarrevolución; puede ser una estrategia de desmoralización contra el pueblo revolucionario, pero en ningún caso un logro. Cuando le planteamos eso, ella contestó con una afirmación que nos pareció a la vez repugnante y alejada de la realidad: “No importa, yo estoy feliz, cargo siempre mi pañito en la cartera”.

¿Estamos o no frente a un estado de desorden psicótico colectivo?