//Migración venezolana: Parte I – Un caso atípico.

Migración venezolana: Parte I – Un caso atípico.

La migración no es un asunto nuevo: gente se ha ido de su país buscando mejor destino en otras tierras desde tiempos inmemoriales.

Los dos motivos más comunes son la guerra y el hambre; las dos formas más nefastas en que se manifiestan la política y la economía. En el caso venezolano el móvil es fundamentalmente económico aunque con raíces en la política: en Venezuela se vive al borde del abismo. Somos sobrevivientes.

El exilio siempre fue ajeno

Venezuela fue durante todo el siglo XX, y sobre todo a partir de la segunda mitad, un país receptor de migrantes. En esa época el país si acaso contaba con 5 millones de habitantes, que en pocos años se convertirian en 7, debido a fenómeno de la inmigración.

De acuerdo con el censo de 1961, Venezuela tenía 7 millones de habitantes, de los cuales casi un millón eran europeos. La mayor parte en Caracas y Valencia.

 

Gerbasi honra su raíz italiana

 

 

La lista incluye españoles que huían de la Guerra Civil o del franquismo; italianos y portugueses que escapaban de la Segunda Guerra Mundial, o que simplemente tenían hambre, son la principal fuente desde Europa.

También llegó una gran cantidad de turcos, sirios, libaneses y en general gente del mundo árabe que en su mayoría se dedicó al comercio.

Desde Colombia llegaron millones de ciudadanos que huían de la cruda guerra entre paramilitares de izquierda y derecha o de los cárteles de la droga. Este grupo es el más numeroso y se calcula que hasta 2011 cerca de 6 millones de habitantes del territorio nacional habían nacido en Colombia o son sus hijos y nietos.

Además, hay ecuatorianos y peruanos que buscaban un mejor futuro; chilenos que huían del horror pinochetista, argentinos que escapaban de la tiranía de Videla y un sinnúmero de nacionalidades que se incorporaron a nuestro crisol cultural.

Y cuando decimos “se incorporaron”, significa exactamente eso: los extranjeros casi siempre han sido recibidos con apertura en Venezuela, y además, los venezolanos sentimos fascinación por lo foráneo (además de cierto desprecio por lo propio, lo cual puede ser tema de otra entrada), de modo que solemos asimilar rápidamente algunos de sus hábitos y costumbres.

Esto lo notamos especialmente cuando estamos afuera de Venezuela. Extrañamos el cachito, el pan de jamón (gastronomía portuguesa) o el arroz chino (gastronomía cantonesa), la malta, el jamón endiablado o el merengue dominicano, y un largo etcétera que incluye cosas que la mayoría de los venezolanos identifica como propio y no como foráneo.

 

Dedicó un disco a su padre italiano

Hemos escuchado las historias del exilio, hemos escuchado acerca de la experiencia de ser extranjero, pero nunca hasta hace muy poco, lo habíamos sido nosotros. El exilio siempre fue ajeno.

 

La migración explosiva

A partir de 2013 y con muchísima intensidad a partir de 2015, en Venezuela se da un fenómeno de migración masiva que transformó al país, tradicionalmente receptor, a ser un país exportador de emigrantes.

De acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), entre 2015 y 2017 el número de venezolanos en países de América Latina se multiplicó por 10, pasando de 89 a 900 mil personas. En 2019 la ola migratoria se mantiene.

Hoy la cifra aceptada por organizaciones internacionales como la OEA (Organización de Estados Americanos) o la ONU (Organización de las Naciones Unidas) gira alrededor de 4 millones de venezolanos que han abandonado el territorio nacional para asentarse – al menos temporalmente – en otros países. El número representa el 13% de la población venezolana para 2013 (cerca de 30 millones de habitantes).

 

 

 

Pero lo más llamativo de nuestro proceso migratorio es el breve lapso en que se da. Si tomamos en cuenta que el boom ocurre a partir de 2015, podemos constatar que en apenas cuatro años ha salido muchísima gente. Tras la pulverización del valor de la moneda nacional debido a la inclemente inflación.

Estamos, pues, frente a un fenómeno único en la historia del país. La última migración masiva de venezolanos ocurrió en 1814, dentro del territorio nacional y en el contexto de la Guerra de la Independencia, cuando se produjo la histórica huída hacia el oriente.

Si a eso sumamos el torpe manejo de la situación por parte del gobierno venezolano, las dificultades y altos costos para obtener un pasaporte (la situación no ha cambiado significativamente desde 2017, cuando publicamos acerca de este tema), y la nula experiencia en materia migratoria que tenemos los venezolanos, damos con un cóctel de características explosivas.

Ese cóctel acarrea graves consecuencias a todos los involucrados en el asunto: población migrante, sociedades receptoras, los familiares que permanecen en Venezuela, el gobierno venezolano, la economía del país y la de los países receptores. La siguiente entrega de esta serie intentará esclarecer algunas de esas consecuencias.