//En Nueva York es más caro ¡Sí Luis!

En Nueva York es más caro ¡Sí Luis!

Nueva York es una ciudad cara, pero la economía va mejor que la venezolana, aunque los precios sean más altos. ¿La razón? el salario.

Cuando las cosas están mal, están mal. Hay que decirlo sin tapujos y enfrentar la situación desde la conciencia y la fortaleza que da un diagnóstico claro del problema.

Hay quienes prefieren comparar las realidades desde una óptica sesgada e intentan así engañar al pueblo. Últimamente he visto publicados en Facebook fotos de diversos productos en el mercado neoyorquino, con las que se intenta “demostrar” que en esa ciudad la vida es más cara que en Venezuela.
Y efectivamente, los precios son notablemente mayores.

 

Los aguacates / paltas son caros en Nueva York

 

El aguacate se vende a 6 dólares por unidad (se trata de aguacates pequeños) y la carne oscila, de acuerdo con su calidad, entre 11 y 17 dólares por libra (450 gramos). Es decir que un kilo de carne cuesta entre 23 y 35 dólares. Carísimo, sin duda.

En el mercado argentino, donde el aguacate es importado (paga un impuesto del 60%), ese mismo aguacate que cuesta 6 dólares se consigue a 25 pesos (1,5 dólares) por unidad. Argentina es un gran productor de carne de res, y aún así, los mejores cortes llegan acaso a 225 pesos argentinos (14 dólares) el kilo. Sin embargo casi toda la carne está por debajo de 170 pesos (10 dólares).

Ofertas de esta semana en Buenos Aires

 

Siguiendo esa línea, en Venezuela un kilo de carne debería costar unos 10 dólares, pero como no se sabe cuánto cuesta legalmente un dólar, no se puede hacer la conversión. Si siguiéramos el precio de Dolar Today, un kilo de carne costaría 250 mil bolívares. No es así, sólo cuesta aproximadamente 30 mil el kilo. Así que aparentemente es mucho más barato.

 

Los precios varían semanalmente

 

¿Eso significa que es más barata la vida en Caracas y en Buenos Aires que en Nueva York?

No es tan fácil de determinar: hay que tomar en cuenta que independientemente de que los bienes y servicios se midan en euros, dólares, yuanes, pesos o bolívares, en realidad lo que se está gastando es TIEMPO y conocimiento. Como dijo Pepe Mujica: “lo que gastas en comprar algo es el tiempo que trabajaste para obtener esa plata”.

Lo que gana una persona por su trabajo es una forma de expresar el valor de sus conocimientos y del tiempo durante el cual esos conocimientos se ponen al servicio de una empresa. Por eso, nos interesa saber cuánto gana alguien por hora de trabajo realizada.

En Nueva York se gana más plata

La variación de precio no es trasladable matemáticamente de una ciudad a otra, sin tener en cuenta el salario. Y es allí en donde Venezuela está muy, muy mal, en el salario.

En Nueva York un obrero novato gana 10 dólares la hora, así que si trabaja 40 horas semanales (5 días x 8 turnos), puede ganar 400 dólares a la semana, o 1.600 dólares al mes.

En Buenos Aires el salario mínimo se acerca a 10.000 pesos al mes, así que haciendo la misma cuenta, (10 mil pesos / 4 semanas / 5 días / 8 horas) pudiéramos calcular la hora de trabajo en unos 62,5 pesos.

En Venezuela el salario mínimo es de 325 mil bolívares, y mediante la misma regla obtenemos una hora de trabajo en 2.031,25 bolívares. Un kilo de aguacate cuesta entre 2 mil y 2 mil 500 bolívares.

Ahora podemos expresar el precio de la carne y de los aguacates en horas de trabajo.

En Nueva York:
Un aguacate cuesta 0,6 horas de trabajo.
Un kilo de carne de primera cuesta 3,5 horas de trabajo.

En Argentina:
Un aguacate cuesta 0,5 horas de trabajo.
Un kilo de carne de primera cuesta casi 4 horas de trabajo.

En Venezuela:
Un aguacate cuesta de 1 hora a 1,5 horas de trabajo.
Un kilo de carne cuesta 15 horas de trabajo.

Queda claro que en Venezuela hay que sudar más para comer, de modo que precios bajos no siempre significan que las cosas sean más baratas; también puede significar que la economía no soporta precios más altos porque colapsaría.

En el caso venezolano habría que analizar muchos otros factores que encarecen o abaratan la vida: el costo de los servicios públicos, del transporte, la gasolina, las medicinas, los alquileres, etc.

La nevera no miente.

 

Cada uno de esos factores apuntará hacia un extremo u otro, pero ninguno será tan lapidario como el vacío en las neveras, y la consistente pérdida de tallas de la población venezolana, que está cada vez más delgada. Como dice una campaña política que vi recientemente: “la nevera no miente”.