//El Petro: ¿una criptomoneda para la crisis?

El Petro: ¿una criptomoneda para la crisis?

El Bolívar Fuerte vivió un reinado muy breve, dado que se devaluó enormemente en menos de 10 años. Ahora Maduro se la juega con una criptomoneda: el Petro.

 

¿De dónde sale el valor del dinero?

La gente comúnmente asocia el valor del dinero a la cantidad de ceros que aparece en los billetes. Se suele creer que si una moneda es más costosa que otra, es más fuerte, lo cual no necesariamente es cierto.

Italia tuvo la lira como moneda de curso legal hasta la aparición del euro. Los billetes italianos solían tener cifras enormes, dado que la lira valía muy poco respecto a otras monedas; no obstante, ello no impidió que el país se encontrase entre las primeras economías del planeta durante mucho tiempo.

Italia tuvo billetes de 500 mil liras
Italia tuvo billetes de 500 mil liras

 

Con los acuerdos de la Conferencia Bretton Woods (1944), el sistema de divisas era monetarista: la cantidad de dinero dependía de los recursos minerales que lo respaldaban. Así, el dólar tenía un valor fijo, anclado al valor del oro. Eso limitaba la cantidad de monedas y billetes que Estados Unidos podía acuñar pero permitía al dólar ser un patrón en sí mismo.

En 1971, consolidado el patrón dólar, el presidente estadounidense Richard Nixon desvinculó al dólar del patrón oro, abandonando el sistema Bretton Woods. Esto permitió a su país imprimir aún más dinero y emitir enorme cantidad de bonos y diversas formas de deuda.

 

En Bretton Woods se definió la economía de la postguerra
En Bretton Woods se definió la economía de la postguerra

 

Otros países siguieron el ejemplo e incorporaron aún más dinero al mercado, porque ya NADIE tenía que respaldar sus monedas con sus recursos. Si lo vemos en retrospectiva, desde 1971 todas las monedas son virtuales.

Hoy existen en el mundo cinco divisas de aceptación internacional: a este selecto grupo pertenecen el dólar estadounidense; el euro, de los países europeos; la libra esterlina, del Reino Unido; el Yen japonés y el yuan chino. El valor de estas monedas se sustenta sólo parcialmente en las reservas en oro u otros minerales preciosos de los países que los emiten.

El grueso del valor de esas divisas recae sobre el mercado. Si el mercado confía en la capacidad de pago del país emisor, la moneda se sustenta. EEUU y Japón son dos de los países más endeudados del mundo, lo cual daría pie a pensar que tienen graves problemas financieros, pero por el contrario, es la confianza en su capacidad de respuesta lo que les permite adquirir nueva deuda.

En la medida en que se requiere una moneda, ésta es demandada, elevando su precio. El grueso de las transacciones petroleras se hacen en dólares y eso garantiza la demanda del billete verde, porque todos los países requieren petróleo.

Otro factor muy importante es el Forex, una suerte de bolsa de valores en la que se cotizan las divisas de todo el mundo, de acuerdo con el libre juego de la oferta y la demanda. El 48% de las transacciones del Forex involucran al dólar estadounidense, lo cual le garantiza una enorme demanda, y lo ayuda a ganar valor.

 

El Bitcoin, un intento exitoso

Ya vimos que los Estados tienen sus propias monedas o divisas. Son monedas que los ciudadanos usamos porque los gobiernos, mediante su autoridad, nos obliga a hacerlo; es que no hay alternativas. ¿O sí? Pues sí, las criptomonedas, que no dependen (hasta ahora) de ningún gobierno.

Hay muchas criptomonedas. La existencia de ellas es, al igual que la de las monedas físicas, son producto de una convención social. Esta revolucionaria idea apareció a finales de los años ‘90, pero no se puso en práctica hasta 2009, cuando un operador conocido como Satoshi Nakamoto lanzó el Bitcoin, con un valor inicial de 0,06 dólares.

El bitcoin vive su mejor momento
El bitcoin vive su mejor momento

 

Desde entonces han aparecido por diversas iniciativas otras criptomonedas que compiten entre sí y con el Bitcoin, e intentan demostrar la viabilidad de distintas filosofías económicas e informáticas. La más reciente, como sabemos, es el Petro, primera criptomoneda lanzada por gobierno alguno.

El esfuerzo necesario para minar bitcoins u otras criptomonedas es enorme y consume ingentes recursos de red, así como de electricidad. Los servidores con los que se minan criptomonedas también requieren mantenerse en condiciones climáticas específicas, así que se requiere de una importante inversión para obtenerlas.

Debido a ello, al principio sólo algunos visionarios prestaron atención a las criptomonedas, pero en 2013 un evento vino a cambiar la historia del bitcoin: Japón comenzó a aceptarla como medio de pago. Tal acción impulsó la confianza en la moneda, que escaló a más de 400 dólares por bitcoin.

Japón impulsó definitivamente al bitcoin
Japón impulsó definitivamente al bitcoin

 

Más adelante, varios países siguieron el ejemplo japonés y en España, por ejemplo, es posible “retirar bitcoins” de los cajeros automáticos. El usuario va al cajero, indica que retirará una cantidad de dinero de su cuenta en bitcoins; el sistema hace la conversión y el usuario obtiene el efectivo en euros.

 

Países con más cajeros de bitcoin
Países con más cajeros de bitcoin

 

En abril de 2017 Japón modificó sus leyes y reconoció al bitcoin como moneda de curso legal, y el precio volvió a dispararse, llegando a un máximo de 11 mil dólares por bitcoin. Impresionante lo que la confianza puede hacer por un signo monetario. Vale recordar que el bitcoin NO está respaldado en oro, petróleo ni recurso alguno; sólo por la confianza de sus usuarios.

 

Petro sí, bitcoin no

La dificultad para hacerse de dólares en Venezuela hizo que muchas personas intentaran obtener bitcoins. Una vez aceptadas internacionalmente, las criptomonedas son una estupenda opción para deshacerse de las comisiones bancarias y las trabas que los gobiernos ponen al flujo de divisas, léase controles de cambio.

Venezuela comenzó a acumular bitcoins, ¡y muchos! Venezuela y Argentina (países donde hay o ha habido control de cambio recientemente) son los países de Latinoamérica donde se minan más bitcoins.

Pero en Venezuela la minería de criptomonedas se considera (o consideró) una actividad ilegal. A pesar de no existir un marco legal específico para este tema, en enero de 2017 se desmanteló un centro de minería de bitcoins que, de acuerdo con la policía, tenía más de 11 mil computadores trabajando. No se sabe de qué se acusó a los responsables del centro.

Criptonoticias lanzó la primicia
Criptonoticias lanzó la primicia

 

Esta acción llamó mucho la atención dentro y fuera de Venezuela a quienes observamos las noticias con regularidad. No fue sorpresivo que ello ocurriera, porque las criptomonedas debilitan el control del Estado sobre la economía. De hecho, la mayor amenaza que enfrenta este momento el sistema monetario internacional son las criptomonedas.

Pero nada nos había preparado para lo que ocurriría en septiembre del mismo año: el ministro de Agricultura y Tierras, Wilmar Castro Soteldo, declaró que recomendaba el uso de criptomonedas. ¿¿¿WHAT??? ¿Y no ponen presa a la gente por eso?

Según planteó Castro Soteldo, “la moneda digital es un instrumento que los gobiernos de todo el mundo pueden tener bajo su control y lanzarlo luego en una cesta global que se transa digitalmente”. Obviaba en su planteamiento que la lógica de funcionamiento de las criptomonedas excluye al gobierno dado que sus operaciones son independientes de cualquier banco central y se construyen de manera cooperativa.

Dos meses más tarde ( quizá esperaban el repunte del precio del petróleo) nació el Petro. Ahora entendemos que las recomendaciones de Castro Soteldo iban dirigidas a la clase gobernante y no a los plebeyos.

No podemos decir que nadie haya previsto esa jugada. Ya en 2013 alguien con el pseudónimo “Frikiguru” había escrito: “Venezuela, un país con una precaria situación económica (…) con un control de cambio a las divisas extranjeras, se perfila para ser el mejor escenario de America Latina para probar la tecnología Blockchain como moneda principal…”

 

El Petro del bien y del mal

Las criptomonedas incrementan su valor en la misma medida en que la gente la usa. Veamos eso en mayor detalle: supongamos que contamos con 100 bitcoins. Transferimos 10 a otro usuario (receptor) y éste los acepta. La aceptación por parte del receptor convalida el bitcoin e incrementa su valor. Por eso la aceptación del bitcoin por parte de Japón ha disparado el precio de la moneda.

La lógica de valorización del Petro aún no se ha explicado en detalle, pero Maduro indicó que se respalda en los recursos minerales del país. Es decir que en 2017 el gobierno crea una criptomoneda (lo cual ya es contradictorio) que regresa a la lógica de los acuerdos Bretton Woods, abandondados en 1971.

El Petro carga con dos puntos en contra en el mismo momento de su nacimiento: se sustenta en un sistema casi extinto, y es creado por un gobierno fallido en materia económica.

Los 200 millones de Lilian Tintori ya son apenas 2000 dólares
Los 200 millones de Lilian Tintori ya son apenas 2000 dólares

No es fácil predecir el futuro de la nueva moneda, dado que aún no ha quedado claro su funcionamiento. Lo preocupante es que si Rusia y China (importantes acreedores de Venezuela) aceptan la moneda como válida, ésta puede revalorizarse rápidamente, pero también se puede convertir en una nueva forma de endeudamiento de la nación.

Otro enorme riesgo es que la corrupción haga de las suyas en los mecanismos del Petro y permita la fuga de (aún) más divisas del país, endeudando a más y más generaciones de venezolanos.

No obstante, el Petro (lo mismo que cualquier otra criptomoneda) es una manera de desdolarizar las economías en todas partes del mundo. El gobierno ruso, por ejemplo, apunta a la creación del criptorublo y ha instalado un sistema de pagos único para todos los países miembros de la Unión Euroasiática (Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán y Rusia).

Rusia apuesta al criptorublo
Rusia apuesta al criptorublo

 

Las cartas están echadas, el Petro ya existe; el problema es que Venezuela no cuenta con la solvencia de Rusia o Japón. ¿De dónde sacará el gobierno venezolano la confianza necesaria para que la nueva moneda funcione?.