//El Plan Conejo: ¡gato por liebre para el pueblo!

El Plan Conejo: ¡gato por liebre para el pueblo!

El gobierno venezolano anunció que pondrá en práctica el “Plan Conejo”, un intento por convencer a la gente de comer más conejo, e incluso, de criarlo con fines alimentarios.

Quien escribe no le hace ascos a la carne de prácticamente ningún animal terrestre. Por estos desgastados dientes han pasado desde el tasajo hasta los más finos lomitos vacunos, pero también venado, chigüire (carpincho), lapa, la suave carne de baba (caimán), culebra, huevos de iguana y, por supuesto, chivo y conejo.

La propuesta gubernamental no es descabellada, dado que el conejo es una buena fuente de proteínas de origen animal, que se reproduce fácilmente y en tiempo récord. Pero, ¿por qué, lejos de elaborar un plan organizado y sustentable, se toman estas medidas cuando se está al borde del precipicio?

 

Y además, ¿por qué siempre se plantean TAN MAL las cosas? Freddy Bernal prácticamente nos manda a dejarnos de pendejadas y empezar a ver a nuestras mascotas como fuente de proteínas. Pero además NOS CULPA DE TENER UN PROBLEMA CULTURAL. ¿Queda claro? no es el gobierno que es corrupto e ineficiente; no, es que tenemos un problema cultural.

La verdad es que lo que provoca contestarle a Bernal no es bonito. En fin… no hay manera de que este planteamiento no suene como un llamado desesperado a comer cualquier cosa que se mueva.

Se nos ocurren algunas preguntas: ¿Hay alguna planificación alrededor de tal propuesta? ¿Se pueden garantizar las condiciones sanitarias para la cría masiva de conejos en el país? ¿hay experiencias similares en Venezuela o en otros países?

Al menos en Venezuela no es la primera vez que se lanza un planteamiento así. Hagamos historia.

 

De “La Gallera” al gallinero vertical

Mucho se le criticó un presidente llanero, Luis Herrera Campins, la pretensión de manejar el país como si se tratase de una llanura gigante, como si las costumbres propias del llano fuesen trasladables al ámbito urbano.

A Luis Herrera, quien gobernó entre 1979 y 1984, se le ocurrió la genial idea de que Venezuela debía tener la gallera más grande del mundo. ¡Sí, leyeron bien! Él creía que en Caracas iba a haber suficiente gente interesada en organizar y apostar en peleas de gallos como para tener un edificio gigantesco dedicado a este fin, y que además sería rentable.

 

La absurda y colosal gallera de Caracas
La absurda y colosal gallera de Caracas

 

En lo personal me parece una salvajada cualquier forma de diversión que implique hacerle daño a un animal; se trata de un acto sádico y bestial y no lo admito bajo ninguna circunstancia. El hecho es que la colosal construcción nunca funcionó como gallera y hoy funge como sede de la Policía del Municipio Sucre.

El Comandante Chávez no escapó a una tentación similar. Habiendo entendido que dependíamos de las importaciones para comer y por tanto no habíamos logrado la ansiada soberanía alimentaria, planteó en determinado momento la idea de que cada quien tuviera en su casa un pequeño gallinero.

Eso es viable en espacios rurales, pero en una ciudad como Caracas sólo podía conducir a una crisis sanitaria sin precedentes. ¿Pueden imaginarse el olor de Parque Central si en cada apartamento hubiera 5 gallinas? Pero además, esos animales defecan mucho. ¿Pueden imaginar la dispersión del polvillo resultante por toda la ciudad?

 

Gallineros verticales
Gallineros verticales

Afortunadamente la idea no pasó de la burla generalizada. Y es que Venezuela tiene un 93% de población urbana; sólo el 7% vive en el campo y puede sembrar o criar insumos para la alimentación.

 

Del conuco al “Plan Conejo”

En 2003, Chávez puso en práctica una idea mucho mejor planteada: un plan de siembra urbana que utilizaba espacios baldíos de la ciudad para la siembra de especies pequeñas (tomate, cebollín, lechuga, zanahoria, etc), con riego por goteo. No pretendía esto sustituir la agricultura extensiva, sino permitir el aprovechamiento racional de esos espacios. Esta idea funcionó muy bien y sigue utilizándose en algunos espacios.

El organopónico de Parque Central aún existe. /TalCual
El organopónico de Parque Central aún existe. /TalCual

En 2016, durante la peor escasez que haya vivido el país (hasta ahora) el gobierno de Maduro planteó la siembra urbana como una opción, y creó un ministerio de Agricultura Urbana. La primera titular, una noble luchadora campesina, duró 15 días en el cargo. La segunda intentó, me dicen que con muy buena intención, resolver un dilema irresoluble. La producción alimentaria no es fácil de compatibilizar con los espacios urbanos.

Es cierto que la siembra en las ciudades puede sumar disponibilidad de vegetales en los mercados, pero matemáticamente es imposible que se alimente a la ciudad con un metro cuadrado de siembra en cada casa. Como era de esperar, más de un año después la escasez continúa y se sigue importando muchísima comida, aunque cada vez hay menos dinero para hacerlo. Y allí está la clave del asunto.

Ahora, en medio de la crisis económica más profunda del país en al menos 75 años, Maduro y su equipo nos dicen que debemos comer conejos. Pero en realidad, ¿qué nos están diciendo?

 

Cuba y la escasez de conejo

En 2012 escuché un testimonio estremecedor por parte de una amiga cubana. Ella me explicó que en el mismo momento en que la perestroika impulsada por Mikhail Gorbachov derribó a la Unión Soviética (URSS), supieron que habría hambruna en el país.

Cuba era en ese entonces (diciembre de 1991) el único país comunista en el hemisferio occidental. Bloqueado por EEUU y monoproductor, dado que sólo producía azúcar, mantenía un sistema cerrado de intercambio con el bloque comunista.

La dependencia de Cuba respecto de los soviéticos se afianzó en los ‘70 y ‘80 porque el azúcar de Cuba era insuficiente para mantener con sus exportaciones al pueblo, pero era adquirida por la URSS, a cambio de mercancías de todo tipo que llegaban en barcos enviados desde Europa Oriental.

Fidel Castro y Mikhail Gorbachov
Fidel Castro y Mikhail Gorbachov

 

En ese fatídico diciembre, los barcos que llevaban comida a Cuba dieron media vuelta en el Atlántico y las noticias anunciaron que habría que racionar todo. Había comenzado el Período Especial en Tiempos de Paz. Interesante que allá se habló de paz, y en Venezuela se plantea que hay Guerra Económica. 

Los cubanos arrasaron en esa etapa con muchos animales de la isla: (venados, jutías, manatíes) quedando reservados éstos a los cayos menos habitados. Además se generalizó la cría de cerdos en las más insólitas y poco higiénicas condiciones: en un balcón o compartiendo el baño con los dueños de casa. Con mucho humor, los “chamas” de Buena Fe lo han propuesto como símbolo nacional.

 

Pero ni la caza de animales silvestres ni la cría de cerdo fueron suficientes. Luego cayeron frente al hambre perros y gatos domésticos. La mujer que habló conmigo de esas cosas fue cruda y explicó que su hermano cazaba y desollaba los gatos para comer, porque ella no tenía valor para hacerlo.

En 1994 la escasez era tal que se produjo la famosa crisis de los balseros. ¿Será que en Cuba no se da el conejo? Seguro que sí. Pensando bien, lo que les faltó fue la sapiencia de este hombre. Es una lástima que los cubanos no hayan podico contar  con el consejo oportuno de Freddy Bernal.

 

Conejo, gato, perro… ¿qué importa?

 

La carne de conejo se ha comido desde hace mucho tiempo en Venezuela y es muy sabrosa. También es de las más costosas. La razón es que un conejo pesa muy poco: necesitas 100 conejos enteros para obtener la carne que sale de una vaca. Pero además, los conejos no crecen comiendo aire.

 

La cunicultura requiere instalaciones especiales
La cunicultura requiere instalaciones especiales

 

Cuando se crían para el consumo humano, los conejos requieren tratamientos veterinarios y espacios apropiados para ello. No es tan simple como tener una coneja pariendo de manera más o menos indefinida.

La tenia, salmonela, pasteurela, bordatela y tularemia, entre otros parásitos o enfermedades, pueden transmitirse de conejos a humanos al consumir su carne. Si no hay divisas para importar carne de res ¿habrá para las vacunas que requieren los conejos?

Por otra parte ¿han pensado en las consecuencias de “cambiarle la cultura” a la gente para que entienda que las mascotas no son mascotas? Si el planteamiento de Freddy Bernal suena viable con la palabra conejo, veamos lo que pasa si cambiamos una sola palabra: en vez de conejo, pongamos perro. ¿Y si empiezan a robarse los perros para cocinarlos?

 

Ratas en la bolsa del Clap
Pronto vendrán en la bolsa del Clap

Los chinos comen perros y ratas. ¿El próximo paso será que nos manden a comer perro?  ¿Bernal irá a comer ratas para superar su problema cultural?. Perra suerte la que nos toca, cuando el responsable de la alimentación de los venezolanos es el mismo cavernícola que hace poco dijo que los “hippies y gays” no debían estar en la policía, sino en el Ministerio de Cultura.

Lo peor es que los anuncios gubernamentales impulsaron a la gente a hacer compras nerviosas, así que ya escaseará la carne de res.

Ha comenzado la perestroika criolla.