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Un país sui generis

Todos los países latinoamericanos tenemos rasgos comunes. La conquista y coloniaje hispano dejó severos traumas, pero también un lenguaje común, así como elementos unificadores en materia cultural y social. El centro de esta página web es Venezuela, así que pasaremos a explicarle a quienes no conocen nuestra sociedad algunas de las cosas que nos distinguen.

1) Venezuela es una mina de oro (bueno, de petróleo). El descubrimiento de grandes yacimientos de petróleo dio lugar a la formación de una industria que, debido a su altísima rentabilidad, desplazó en breve tiempo a todas las otras actividades del país. En su apogeo, Venezuela llegó a exportar 6 millones de barriles diarios del también llamado oro negro y hoy se reconoce al país por tener las mayores reservas certificadas de petróleo en el mundo. De hecho, hay más petróleo en el subsuelo venezolano que en todo el resto del planeta.

2) No hay agricultura ni manufactura. El país vive casi completamente de la explotación petrolera, que produce un porcentaje altísimo de los ingresos del país, que no siempre estuvieron mermados como ahora. Esto desestimuló completamente a los agricultores, ganaderos e incluso al desarrollo de manufacturas locales. A partir de los años 60 del Siglo XX se hizo mucho más cómodo y barato importarlo todo que fabricarlo en casa. El resultado es que con más de 400 mil km2 de tierras cultivables, el país es absolutamente dependiente de la importación de sus alimentos, así como de los objetos más elementales.

3) El 93% de la población es urbana. Debido a lo explicado en los puntos anteriores, en los años ‘40 se inició un éxodo hacia los grandes centros urbanos. En los ‘60 y ‘70 ese éxodo se hizo masivo, quedando abandonados los campos de labranza. La situación no se ha revertido dado que las ciudades ofrecen mejores condiciones de empleo. Curiosamente, esta situación era aupada por el Estado, dado que hasta 1998 el salario mínimo rural era menor al urbano.

4) Algo de geografía: el país se encuentra en el trópico y es a un tiempo caribeño, amazónico y andino. Su condición de bisagra natural entre estas tres zonas lo hace ideal para la exportación de cualquier producto a cualquier lugar de Suramérica, bien sea hacia los países del Pacífico o del Atlántico. A través del Caribe las mercancías alcanzan EE.UU. En breve lapso, y si las cargas tienen destinos muy lejanos, el Canal de Panamá está a un paso. Lamentablemente hay muy poco qué exportar.

El territorio contiene en sí mismo cinco zonas climáticas bien diferenciadas: selvas, llanos, costas, sistemas montañosos de bosque tropical y cumbres nevadas, y una meseta casi desértica. Todas estas han propiciado la aparición de múltiples soluciones a problemas tales como alimentación, vestimenta, vivienda y, en general, cultura. El venezolano cuenta, por tanto, con una gran facilidad para adaptarse a situaciones nuevas.